Formas de amar y perdonar: la III Jornada de la Comunicación

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Izquierda: Gilberto Bañuelos. Derecha: Luis Fernando Valdés | Foto: Arturo Roseti
Izquierda: Gilberto Bañuelos. Derecha: Luis Fernando Valdés | Foto: Arturo Roseti

Este lunes tuvo lugar en la Universidad Panamericana la tercera Jornada de la Comunicación, “Comunicar la familia, ambiente privilegiado del encuentro en la gratuidad del amor”. Los profesores Íñigo Fernández, Gilberto Bañuelos y Fernando Huerta se dieron cita para comentar la carta del papa Francisco con motivo de la Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

En el marco de este evento, el profesor Huerta dio a conocer el Centro de Estudios de Comunicación Interpersonal (Cedeci), que se enfocará en la importancia de aprender a comunicar, de transmitir correctamente nuestros mensajes a través de varias etapas y de plantear soluciones ante la crisis personal y social que atravesamos.

Un concepto se volvió clave a lo largo de esta jornada: la idea de la familia como escuela. El núcleo del hogar es el sitio perfecto para desarrollar virtudes, para aprender a amar, para desarrollarnos, para cimentar todas las herramientas que nos servirán mientras vivamos para ser mejores personas. Es la escuela de la vida, un lugar que, de acuerdo con el maestro Bañuelos, debe experimentarse directamente, de una forma vivencial y operativa. A la familia debe uno acercarse com humildad y sencillez para conocerla en todo su potencial.

Otra idea destacable es la forma en que le hemos tomado miedo al silencio. En vez de aprovechar las pausas y la calma para reflexionar, nos sentimos intimidados  y de inmediato buscamos llenar el silencio con ruido vacío. Esto es lo que rompe los lazos de comunicación y quiebra el ciclo educativo y afectivo.

Izquierda: Fernando Huerta. Derecha: Íñigo Fernández | Foto: Arturo Roseti
Izquierda: Fernando Huerta. Derecha: Íñigo Fernández | Foto: Arturo Roseti

Pero el profesor Fernández prefirió encontrar el lado esperanzador. La mejor forma de salir adelante es establecer un compromiso con la verdad, aprender a contar nuestras historias, sacar el mayor provecho de todas las vías que tenemos para comunicarnos con todo lo que nos rodea, incluso antes de nacer. En el correcto desarrollo de una familia, el rol de la madre es fundamental. “Qué envidia ser mujer”, comentó el profesor Fernández, refiriéndose a la pureza de la relación entre madre e hijo. “Sólo quienes son mujeres, y son o quieren ser madres, lo entienden”.

A este análisis se unió el presbítero Luis Fernando Valdez, profesor de Teología Fundamental, columnista del diario AM de Querétaro, y quien fuese capellán del IPADE. El doctor Valdez nos obsequió una comparación del estilo y perspectivas del papa emérito, Benedicto XVI, y el actual pontífice, Francisco. Mientras Joseph Ratzinger se desarrolló en el ámbito académico y teórico, Jorge Mario Bergoglio se dedicó a las labores pastorales, lo que le dio un conocimiento único del día a día del mundo. Las visiones combinadas de ambos papas nos dan ahora un panorama mucho más enriquecido.

El doctor Valdez también destacó la importancia del lazo materno incluso desde que el niño está en su vientre. Ahí se forma el primer contacto en una familia que debe ser el espacio donde se comunica el amor, donde el amor es el motor para todas las cosas. Después del contacto con la madre viene el desarrollo en el seno familiar, así como la dimensión religiosa de la comunicación. Ésta se compone de la oración, el perdón y la bendición vista desde el punto más humano posible, el de hablar bien y desear el máximo bien a nuestra familia y nuestro entorno. La familia es aquí una escuela de comunicación.

Leonel Levy | Foto: Arturo Roseti
Leonel Levy | Foto: Arturo Roseti

Este evento contó también con la participación del rabino Leonel Levy. Mucha sabiduría se comparte en las raíces judeocristianas, y el mensaje de Levy fue uno de paz y reconciliación, de hacer lo posible, cada quien como individuo, y todos como sociedad, para salir adelante.

“Un millón y medio de niños muertos en el Holocausto”, reflexionó. “¿Se imaginan cuántos maestros, cuántos músicos podrían haber salido de ahí? Cuánta gente que llevara luz a este mundo”.

El rabino nos llevó a las raíces del mismo Génesis para hablar de la importancia de romper los ciclos de odio y de rencor. Una constante en la primera historia del mundo fue la lucha entre hermanos, peleas a muerte entre los que más unidos deberían estar. Que al final del Génesis se haya producido la reconciliación simbólica es un ejemplo para todos, para saber dejar atrás las cosas malas que al final del día ya no tienen relevancia alguna.

Al respecto, otra idea se discutió ampliamente: el perdón. Saber pedir perdón, saber perdonar, saber salir adelante En este tema, Leonel Levy nos dio tres puntos de guía para saber si el perdón que se pide es auténtico: saber por qué se está pidiendo perdón, entendiendo las acciones que hayan sido erróneas; que haya alguna demostración del arrepentimiento en público, es decir, que exista la disposición de reconocer la falta ante todos; finalmente, que si ambas partes vuelven a encontrarse en la misma situación que produjo el agravio original, no se repita lo que estuvo mal. Lo primordial es que haya voluntad en ambas partes para solucionar las cosas.

Mensaje del papa Francisco para la XLIX Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales.

Michelle López

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