Fuente: FIFA.com

El futbol se pone al día

No hay comentarios

Al futbol le da desconfianza el cambio. Para varios jugadores, periodistas, entrenadores y aficionados al soccer, la reciente intrusión de la tecnología durante los partidos es una realidad negativa que va en contra del romanticismo mismo del balompié, capaz de quitarle la épica que llevan implícitos los errores humanos.

Para otros, la modernización es una oportunidad de poder mejorar el deporte en general, eliminando la incertidumbre para construir un deporte sólido, realista y convincente.

Durante la historia del futbol miles de victorias, torneos y trofeos se han desvanecido por los deslices cometidos por los árbitros. Es algo inevitable, considerando que la equivocación es un rasgo natural del ser humano.

La polémica, entre conservadores románticos y modernistas pragmáticos, seguirá existiendo. Lo que es una realidad es que estas nuevas herramientas de fidelidad tecnológica, que abarcan sensores y cámaras están siendo aplicadas en todo el mundo, con el aval de la FIFA.

Fuente: FIFA.com

La aventura de la tecnología en el futbol no es algo reciente. Desde la fundación de esta práctica, en 1863 con la creación de la Football Association, en Inglaterra, el deporte rey ha sufrido diferentes cambios con el pasar de los años; muchos de ellos ya nos parecen normales, pero en su momento causaron revuelo.

Los guantes de portero, introducidos en la década de 1950, fueron una gran revolución, ya que mejoraron las capacidades de los arqueros para manipular y retener el balón. Los auriculares, pieza imprescindible para que el cuerpo arbitral pueda tener una  comunicación fluida, se introdujeron en el futbol hasta el año de 1995, gracias al árbitro italiano Javier Castrilli; sin embargo, estos intercomunicadores fueron oficializados por la FIFA hasta el Mundial de 2006.

La aplicación de la tecnología ha tenido gran éxito en Inglaterra, donde la Premier League nunca ha mostrado su reticencia hacia el cambio.

La herramienta conocida como “Goal Line Technology” ayuda a los árbitros a determinar si un balón ha sobrepasado completamente la línea de la portería, lo que ayuda a dar certidumbre sobre la viabilidad de una jugada complicada y elimina los goles fantasmas.

Actualmente, la empresa Hawk-Eye es la encargada de brindar esta tecnología a la liga británica. Funciona con cámaras de alta resolución colocado en la parte superior de la portería, apuntando hacia abajo. Cuando el balón sobrepasa la línea, las cámaras lo captan y envían instantáneamente una alerta al silbante para que lo tome en consideración a la hora de marcar un gol.

El impacto de la tecnología no se limita a los partidos.

Tom Allen, científico deportivo en el Aston Villa, equipo de futbol inglés, explicó a Diario UP que una de los mayores aciertos de los avances tecnológicos es que permiten dar seguimiento al rendimiento y la capacidad de los jugadores en tiempo real: “Ahora podemos medir de manera objetiva lo que hace un atleta. Podemos ser proactivos en las planeaciones y reaccionar a cualquier cambio que veamos en el rendimiento de los jugadores”.

 

Réferis observan las pantallas durante una sesión de entrenamienta para réferis asistentes de video|Fuente: FIFA.com

Con los datos recabados, se pueden determinar riesgos de lesión, monitorear niveles de fatiga o asegurar que un jugador se encuentra físicamente capaz de realizar su trabajo en determinada posición.

 

GPS, monitores cardiacos, medidores de velocidad y programas de computadora tácticos son algunos ejemplos de las herramientas usadas por el Aston Villa y otros equipos para maximizar el rendimiento de los jugadores.

“Las personas tienden a ser escépticas al usar la información de la tecnología. Sin embargo, ellos deben poder también probarla y ver cómo funciona, en lugar de solo cuestionar su efectividad”, añadió. “Las nuevas tecnologías no siempre logran mostrar su eficacia a los veteranos del deporte. Las nuevas generaciones parecen tener una mayor aceptación hacia el cambio”.

Para Allen, la tecnología no tiene por qué deshumanizar al deporte, al contrario. Los nuevos procesos elaboran información que requiere de interpretación, una labor humana: “Las computadoras no tienen la capacidad de imitar al hombre y sugerir por qué ciertos aspectos suceden”.

Además, un diagnostico deportivo necesita de la retroalimentación dada por los jugadores mismos, practica ajena a la tecnología.

El principal debate en la actualidad gira en torno a una técnica con margen de mejora. Se trata de la repetición instantánea. Ya sea un penalti, un gol dudoso, un fuera de juego o una mano, con este artilugio, el juez central puede parar el partido, mirar con detenimiento la jugada polémica en forma de repetición y, con base en ello, formular un dictamen.

 

Fuente: FIFA.com

Para sus detractores, se trata de un ataque directo al futbol como lo conocemos, ya que agrede al dinamismo y a la rapidez del balompié, elementos definidores de este deporte.

 

A pesar de ello, la FIFA le dio su visto bueno y fue utilizado en modo de prueba en el pasado Mundial de Clubes. Durante este torneo, la nueva tecnología permitió que se tomaran decisiones acertadas con respecto a penaltis.

Con respecto a México, la aplicación de esta tecnología es una cuestión cerca de convertirse en realidad. La Federación Mexicana de Futbol ve con buenos ojos estas innovaciones deportivas y ya ha comenzado a dar capacitaciones y conferencias a árbitros registrados para que conozcan a fondo sobre estas nuevas modalidades.

La videorrepetición se usaría en la Liga MX exclusivamente en cuatro situaciones claves: penaltis, tarjetas rojas, goles en offside y polémicas administrativas, que tienen que ver con errores de percepción por parte del silbante.

Durante el próximo torneo, se hará una serie de simulacros, sin incidencia en los resultados  de los partidos, para hacer pruebas sobre la eficiencia de estos avances. Se espera que para 2018, después del Mundial de Rusia, y con la aprobación de la FIFA, el videoarbitraje sea normalizado dentro de todas las competencias domesticas de futbol profesional.

Santiago Díaz-Dopazo

Deja un comentario