Cortesía: Alejandro Sulvarán

Alex Sulvarán convierte a la naturaleza en arte

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Si uno camina por la avenida Álvaro Obregón en la colonia Roma Norte, se puede topar con dos árboles cuyas vidas tuvieron un final inesperado. Sus hojas verdes desaparecieron y sus ramas cambiaron de forma. Los troncos fueron tallados para revelar figuras de madera. Estas esculturas fueron talladas por el artista Alejandro Sulvarán González.

“El trabajar con árboles muertos aún enraizados no es una idea nueva y se ha dado en muchas partes”, explica Sulvarán. Su primera experiencia con este proceso comenzó en 1984 mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Artesanías. El escultor se unió al grupo “Tlalli”, que trabajaba un tronco en Paseo de la Reforma a un costado de la Diana Cazadora.

“Generalmente los árboles muertos (…) son cortados y abandonados en alguna parte o convertidos en composta. Fundamentalmente, la idea es rescatar los troncos antes de ser cortados, extendiendo su vida, transformándolos en obras de arte”, desarrolló el escultor.

La iniciativa también promueve el trabajo de los artistas, pues las personas que los ven trabajar pueden apreciar más el proceso creativo de una obra o entablar un diálogo con su creador.

El escultor considera que las obras de gran formato son ideales para ser presentadas en espacios públicos. Esto se debe a que los transeúntes forman un vínculo con las piezas y mantienen sus sentidos abiertos.

El impacto principal del arte en las calles es la sensibilización de las personas de acuerdo con Sulvarán. Él cree que el arte es un diálogo entre el artista, la obra y las personas, en donde todas las partes se enriquecen espiritualmente.

Las esculturas del artista giran en torno a temas que invitan a la introspección. Los elementos de las formas orgánicas en sus obras tienen la intención de transmitir sensaciones “místicas”.

El escultor intenta alejarse de la perspectiva materialista de los observadores que buscan coherencia en la superficie de la pieza.

“Intento enfatizar la parte espiritual, la vida interior e individual de la obra. Ya no busco la interpretación literal de la naturaleza; ahora busco la interpretación espiritual de la naturaleza”, desarrolla el artista.

La inspiración de Alejandro Sulvarán viene de la poesía, la música, la danza y la meditación. Él menciona que una vez en el proceso de creación, le es útil seguir un boceto o modelo previo, a pesar de que la obra final no sea similar a la primer idea.

“Fuensanta”, la escultura que se encuentra en la avenida Álvaro Obregón, es el ejemplo de ello. El modelo y la pieza final, creados por Rubén Palomino, son diferentes, pero siguieron la misma fuente de inspiración: el poema “Hermana hazme llorar”, de Ramón López Velarde.

El escultor menciona que los jóvenes artistas deben alejarse del concepto del artista bohemio que vive por amor al arte.

“La profesión artística es como cualquier otra: médico, contador, arquitecto; todos amamos lo que hacemos, si fuera distinto no lo haríamos. El artista puede vivir de su trabajo, depende de la seriedad y calidad de su obra; para ello hay que prepararse adecuadamente”, opina Sulvarán.

El artista considera que algunos obstáculos para los artistas en México son la falta de educación y desarrollo de la cultura. Él aconseja a los artistas jóvenes que trabajen diariamente con convicción para obtener el reconocimiento que deseen.

Alejandro Sulvarán González estudió la preparatoria en el Centro de Educación Artística de la Secretaría de Educación Pública (SEP). Mientras cursaba ésta encontró su pasión por las artes plásticas. Posteriormente, se inscribió a un taller de metales en la Escuela Nacional de Artesanías de la SEP, donde conoció a su profesor Guillermo Téllez Brun. Gracias a su relación con el docente, Sulvarán dice que aprendió a tener el carácter del escultor.

Si quieres saber más de este artista, puedes encontrarlo en Facebook como “Alex Sulvarán Escultor” o a través de su correo electrónico: sulvarang@yahoo.com.

Elizabeth Téliz

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