San Cisco: Un regreso cercano

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Por dos años, el cuarteto australiano San Cisco se ausentó de la escena mexicana; sin embargo, la espera de sus seguidores acabó el pasado viernes. En esta ocasión no se presentaron en un marco tan imponente como un Vive Latino en el enorme Autódromo Hermanos Rodríguez, sino que optaron por la íntima Sala Corona, en la Roma Norte

Eran pasadas las 18:30 horas, cuando ya había señales de algunos puntuales fanáticos esperando su entrada al recinto; el cuerpo de seguridad se los permitiría una hora después. Para mala fortuna de estos, durante ese tiempo pasó lo inevitable, cayó una tupida lluvia.

El aguacero hizo que los seguidores improvisaran impermeables con bolsas de plástico, pero la precipitación no desanimó a ninguna persona de la ahora larga fila, que para las 19:00 horas, ya llegaba al final de la calle.

Una vez adentro, los admiradores de Jordi, Scarlett, Nick y Josh tuvieron que aguantar hasta las 21:30 horas para verlos tocar sus éxitos más conocidos, así como canciones de su último disco The Water.

La espera no fue silenciosa, ya que la audiencia, de poco más de mil personas, disfrutó de una cantante mexicana dispuesta a preparar a todos para el espectáculo que daría San Cisco: Cocó Cécé.

La cantante de Ciudad Juárez animó a los asistentes previo al concierto de San Cisco Crédito: Sebastian Escárcega

Con un escenario lleno de luces moradas y azules, por fin arribó la banda australiana, y al momento en que sonó la primera canción de la noche, Did you get what you came for? la gente asumió que una buena velada estaba por comenzar. Siguieron con Slomo y los ánimos, el baile y hasta las bebidas, comenzaron a desbordarse por la pista de la Sala Corona.

Después de un estrepitoso inicio, la gente se dio cuenta de una característica especial de los conciertos de San Cisco: su manejo de los ánimos. Ya que, continuaron con una balada que desentonaba con las rolas anteriores por su ritmo lento, y romántico: Magic.

Y con este cambio, cual ilusionistas profesionales, lograron que la audiencia transformara los brincos y gritos descontrolados, en un baile tranquilo. Eso brazos hacia arriba, que impedían capturar algunos momentos del concierto con el celular, bajaron repentinamente, lo que indicaba que en ese instante los presentes no querían desgarrarse la voz, sino que preferían disfrutar calmados del momento.

Poco después, Jordi decidió presentar a sus amigos durante Wash it all away, de su segunda producción, Gracetown.

Ya casi llegaban las 22:00 horas, y pese a que los asistentes estaban contentos con lo que San Cisco había mostrado, aún faltaba lo mejor. No tardaron mucho para cantar dos éxitos que son característicos de la gira The Water: Snow, una canción popular de su segundo disco, y That Boy, salido de su última producción.

A partir de ahí, empezó una racha de melodías que dejaron pasmado al público, ya que continuaron con Fred Astaire, reconocida sobre todo por su video de Youtube en el que hay gente bailando al ritmo de aquella tonada, siguió Sunrise, con la que parecía que los australianos ya iban a dar por terminada la noche.

“Esta es nuestra última canción”, mencionó Jordi antes de tocar Too much time together, a una audiencia que todavía no quería irse. A continuación, el grupo se retiró del escenario, y amagó con cumplir esa amenaza, pero poco después Jordi regresó para cantar la versión acústica de Wash it all away.

Justo antes del final, volvió la emoción cuando tocaron Awkward, la canción que tiene más reproducciones en su canal de Youtube, así como en su perfil de Spotify, y con la que, sin duda, explotó la energía guardada que había en la sesión acústica.

Al acabar la que sería su penúltima pista, Jordi dijo en inglés “Esta, en verdad, es nuestra última canción”. Y entre abucheos y gritos de tristeza, sonó Run. Sus notas cerraban con broche de oro una noche llena de sobresaltos, baile y sorpresas para una repleta Sala Corona.

No importó la lluvia previa, ni la complicada salida de las más de mil personas que se dieron cita, los fans de San Cisco se llevaron un grato recuerdo de la segunda presentación del grupo oceánico en tierras mexicanas.

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