El auge de la islamofobia

Entrevista con Roberto Blancarte. académico e investigador del COLMEX, con respecto al auge de de islamofobía en las naciones occidentales.

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Nueva York, Bruselas, París, Madrid, Barcelona, Londres. Grandes ciudades globales y cosmopolitas. Grandes Torres de Babel donde se consagran los valores democráticos de la fraternidad, igualdad y libertad.

EL siglo XXI también ha sido una época donde estas representativas urbes se han visto manchadas de sangre. El terrorismo yihadista, aquel que busca derrumbar los valores judeocristianos y democráticos de occidente, en busca de un mundo globalizado, en donde el Islam y el Corán se conviertan en una única realidad, no descansa en sus maquinaciones asesinas. Imágenes de terror, como una camioneta arrollando personas indiscriminadamente en Las Ramblas o un emblemático camión rojo londinense envuelto en llamas, son recordatorios de una ideología asesina que ve inviable la convivencia entre musulmanes y occidentales.

Lo anterior ha hecho que en el mundo exista una tendencia hacia el auge de la islamofobia. Movimientos de ultra derecha han ganado popularidad en países como Alemania, Francia u Holanda. La inmigración es un tema polémico y  varios países han cerrado de lleno sus políticas de asilo, como Hungría o Polonia, dos naciones lideradas por gobiernos derechistas. En España, a raíz del último atentado mortal en Barcelona, se han manifestado episodios de vandalismo contra mezquitas y ataques en contra de musulmanes.

Roberto Blancarte es Doctor en Ciencias Sociales y académico del Centro de Estudios Sociológicos de Colegio de México. Para entender el fenómeno, Diario UP entrevistó a Roberto, experto en temas de Religión y Democracia.

Fuente: Facebook Dra. Amina Wadud

Pregunta: ¿Qué es la islamofobia?

Respuesta: Es la aversión al Islam.

P: ¿Es la islamofobia una especie de racismo?

R: En realidad, es una forma de discriminación, pero no es racismo, ya que el Islam no está ligado únicamente a una raza o etnia. La mayor parte de los musulmanes en el mundo no es áraba, contrariamente a lo que se piensa.

P: A raíz de los últimos atentados, ha tenido un auge la islaomofobia, misma que se puede constatar en ataques a mezquitas y partidos políticos de ultra derecha:

R: La gente suele reaccionar de manera burda, sobre todo cuando no está informada debidamente.

P: ¿Hay posibilidad real de que el Islam puede coexistir con los países democráticos occidentales? ¿Cuál es el mayor reto de esta convivencia?

R: Claro que sí. Hay que recordar que existen muchas maneras de concebir y practicar el Islam. Lo mismo sucede, de hecho, con todas las religiones.

P: Los terroristas, con sus atentadas, hacen que la población musulmana se vea a merced de la islamofobia.

R: En efecto, los ataques terroristas de los fundamentalistas islámicos ponen en aprietos a la mayor parte de la población musulmana que vive en Occidente, porque esta suele ser culpabilizada por algo que no es su responsabilidad.

P: ¿El odio hacia los ciudadanos musulmanes podrían ser uno de los objetivos de las células yihadistas?

R: No lo creo.

P: ¿Consideras que puedan existir verdaderos conflictos frontales y directos entre ciudadanos musulmanes y no musulmanes en países con un alto porcentaje de gente que practica el Islam, como Francia?

R: Los conflictos existen, pero no siempre por razones religiosas. Hay causas de marginación social y política, donde la religión desempeña un papel identitario, pero no es necesariamente la causa central del conflicto.

P: ¿Cuáles crees que sean las soluciones para evitar el continuo ascenso de la Islamofobia?

R: Hay que buscar una integración real de los valores centrales de una sociedad como la occidental, con el respeto a la diversidad cultural.

P: ¿Tiene que cambiar el Islam, en sus bases, para poder ser una religión tolerante con lo que se vive en Occidente actualmente, en el siglo XXI?

R: El Islam no es monolítico. Por lo tanto, quienes tienen que cambiar son todos aquellos que dentro o fuera del Islam tienen una visión intolerante, antidemocrática y monolítica del mundo.

Santiago Díaz-Dopazo

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