Viejos fantasmas alemanes

Las elecciones de Alemania concluyeron con la victoria de Angela Merkel, su cuarta consecutiva. Lo sorpresa fue el 12% de votos que obtuvo el AfD, partido de ultraderecha, al que se la comparado con los Nazis.

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Angela Merkel respira en Alemania. Por cuarta ocasión consecutiva,  la canciller del país germano tomara las riendas de su nación. A pesar de su victoria, vientos de cambio amenazan la vida política, con la irrupción en el Parlamento de fuerzas radicales ultraderechistas.

Alternativa para Alemania (AfD) ganó 12% de los votos. Esta agrupación política, a la que algunos políticos han comparado con nazis, defiende la xenofobia, la clausura de las fronteras germanas, el nacionalismo y el completo rechazo a todo lo que tenga que ver con el Islam. Sus resultados le darán al AfD unos 90 escaños dentro del Parlamento y lo convertirán en la tercera fuerza política del país teutón.

El dirigente de este partido, Alexander Gauland, fue tajante. No habrá lugar para comedimientos ni alianzas con Merkel. “Iremos a la caza del gobierno, señora Merkel, y retomaremos nuestro país y nuestro pueblo” expresó el líder del AfD al conocer los resultados de las elecciones. El fascismo ha regresado al debate político en Alemania.

A pesar de que el partido de Merkel, la Unión Cristanodemócrta (CDU/CSU), ganó las elecciones con una amplia ventaja, al obtener 33% de los votos frente al 24% del segundo lugar, los socialistas. Los resultados dejan mucho que desear para la fuerza en el poder.

La victoria no es contundente y desde 1949, este partido no obtenía un porcentaje tan bajo. La apertura de las fronteras alemanas y el recibimiento de más de un millón de refugiados en los últimos dos años provocaron que un porcentaje del electorado del CDU/CSU cambiara su apoyo y se fuera con los ultraderechistas.

El Partido Social Democrático (SPD) quedó como la segunda fuerza, pero también con un resultado maquillado, ya que es el peor porcentaje de votación de su historia, con un 20%. Los socialdemócratas, desamparados por los resultados, ya han admitido que una coalición con Merkel no es opción y la culpan a ella del auge de la ultraderecha.

Angela tendrá entonces que buscar, a través de la retórica y la negociación, las alianzas con los demás partidos, más pequeños, pero con representación en el Parlamento. Solo a través de una gran frente que aglutine diferentes fuerzas políticas, Merkel podrá impulsar su proyecto de nación.

Santiago Díaz-Dopazo 

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