El 19 de septiembre de 2017 marcó otra experiencia para los rescatistas rojos. | Fuente: Facebook Brigada de Rescate Topos Tlaltelolco A.C.

Los topos de corazón de acero

Los Topos son una brigada auto suficiente de rescatistas surgidos a raíz del temblor de 1985. Su historia esta llena de momentos de heroísmo y solidaridad desinteresada.

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Los azotes de la naturaleza son inevitables. El hombre no puede predecir con acierto un sismo, una erupción volcánica o una tormenta eléctrica. Son eventos que suceden de acuerdo a leyes que no comprende el hombre.

La reacción, en cambio, es algo que sí puede controlar. Tiene que ver con coordinación, esfuerzo y sobre todo, solidaridad. El ser humano, a raíz del sufrimiento de los otros, siempre saca lo mejor de sí. México lo sabe muy bien y lo ha atestiguado recientemente con las hordas de voluntarios que salieron a la calle a ayudar tras el fuerte temblor del pasado 19 de septiembre. Dentro de toda esa ayuda, un grupo de  hombres y mujeres, curtidos por la experiencia ante las tragedias humanas, rescataron gente y brindaron esperanza en un momento aciago para la Ciudad de México. Son los Topos.

Un 19 de septiembre, pero de 1985, la capital del país fue despertada por un terremoto de 8.1 grados. Varias zonas fueron reducidas a escombros y más de 10 mil personas perdieron la vida. El gobierno, en estado de shock, respondió de manera lenta e ineficaz, por lo que la sociedad civil tuvo que volcarse a las calles para rescatar personas.

Los Topos, desde su comienzo, fueron un grupo que se organizó a la acción. Individuos comunes y corrientes, convertidos en héroes debido a circunstancias excepcionales. La prensa bautizó a este grupo de voluntarios como “Topos” debido a sus incansables incursiones dentro de los edificios derrumbados para buscar y rescatar a víctimas del sismo.

Un año después del terremoto del 85, se funda oficialmente la organización sin fines de lucro “La Brigada de Rescate Topos de Tlatelolco A.C”. Siempre dispuestos a ayudar, sus servicios de rescate, por los cuales nunca han recibido un peso de compensación, los han llevado a diferentes misiones alrededor del mundo. Se solvencia económica se da a través de donaciones y contribuciones caritativas, mismas que les han permitido ir a lugares como  Haití en 2010, Indonesia en 2004 o China en 1999.

Enfundados en sus uniformes rojos, los Topos tienen las puertas abiertas para quien quiera unirse. Además de los servicios que ofrecen durante las catástrofes, estos voluntarios brindan asesorías  y cursos de entrenamiento que incluyen formación sobre primeros auxilios, adiestramiento de mascotas, como perros, o revisión de inmuebles para verificar que no haya problemas estructurales.

Su fama es internacional. Los Topos son, dentro del mar de sufrimiento que nos dejó el sismo, un faro de esperanza y fe en la humanidad.

Santiago Díaz-Dopazo

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