Dos Españas

Breve contexto histórico sobre el movimiento independista Catalán.

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España se encuentra dividida. El pulso independentista que se vive en Cataluña ha generado una sociedad contrastada que ha llegado a diferencias violentas y que podría escalar en un conflicto que desestabilice al país.

La historia del nacionalismo y del independentismo catalán es vieja y tiene su primer gran referente en la figura del partido político “Estar Catalá”. Fundado en 1922, sigue en activo, pero con una participación casi simbólica. Contrario a la monarquía española, a la que consideran ajena a la vida en Cataluña, sus ideales fueron, en un primer momento, radicales y belicistas.

Para conseguir dinero para sus armas y estrategias de resistencia, tuvieron que recurrir a los catalanes emigrados por todo el mundo. De esta manera, una nutrida red de financiamiento, principalmente venida de Latinoamérica y Cuba, brindó el capital necesario para la supervivencia del partido.

Francesc Maciá, fundador del movimiento, se convirtió en leyenda cuando lideró un intento de golpe de Estado que no llegó a desarrollarse, conocido como “el complot de Prats de Mollo”. Macía, a través de la frontera con Francia, tenía planeado cruzar a Cataluña para tomar el territorio. La conquista fue frustrada por las autoridades francesas y los implicados, arrestados.

En los años 30, con el regreso de Macía en la vida política, se logró crear de manera efímera una República de Cataluña, que mutó políticamente en un territorio autónomo perteneciente a España.

Sin embargo, con la llegada del general Francisco Franco al poder, Cataluña sufrió un periodo de represión en contra de su cultura, sus ideales y su forma de vida. El gobierno de Madrid abogó por una política de un solo país, una sola cultura. El idioma catalán, sus tradiciones y cualquier clase de nacionalismo fueron prohibidos. El estado de autonomía del que gozaba el territorio fue anulado y todas aquellas personas que fueran miembros de cualquier tipo de agrupación política a favor del independentismo fueron aprehendidas y, en algunos casos, fusiladas.

Con la muerte del general en 1977, la autonomía de Barcelona regresó. Los rasgos identitarios de la región florecieron y el movimiento independentista volvió a la vida. La “Generalitat” de Cataluña, el grupo de instituciones políticas autónomas que gobiernan en el estado, fue liderada por Jordi Pujol, una de las voces referentes en temas de nacionalismo catalán.

Durante la última década, el movimiento ha tenido varios momentos de importancia. Las protestas y manifestaciones han sido recurrentes pero el momento de mayor importancia ocurrió el 9 de noviembre de 2014. Arturo Mas, presidente de la “Generalitat” en esos momentos, convoco una consulta ciudadana sobra la soberanía de Cataluña. Fue un proceso lento y tenso, donde las restricciones legales, las discrepancias con el gobierno de Madrid y unos resultados confusos que se vieron presentados de manera distinta por los medios de comunicación, contribuyeron a que fuera una consulta marcada por la polémica. A pesar de todo, el referéndum mostró a un movimiento multitudinario que mostró su fuerza en las calles.

Con la muerte de Franco y la transición a la democracia, la autonomía de Cataluña regresó. Desde entonces, el movimiento catalán no ha dejado de acrecentar el número de sus adeptos. Para los independentistas, Cataluña es un país diferente al resto de España, tanto por su idioma y su cultura, como por su desarrollo económico e industrial. Su separación, consideran, es necesaria para su completo desarrollo.

Santiago Díaz-Dopazo

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