Democracia disfrazada

Venezuela acaba de celebrar elecciones de gobernadores. Los resultados, positivos para el gobierno de Nicolás Maduro, han recibido el rechazo de la comunidad internacional y la oposición política.

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Venezuela se hunde lentamente. Cada vez más aislada políticamente a nivel internacional, el gobierno de Nicolás Maduro resiste los embates de las presiones internas y externas. En un país donde escasean bienes básicos como el papel de baño o el desabasto de medicamentos, resulta inconcebible que la gente siga votando por un régimen que encarcela a la oposición y controla los medios de comunicación. Pero a eso apuntan los resultados de las últimas elecciones.

A principios de este mes, 23 estados tuvieron comicios para elegir a sus nuevos gobernadores. El chavismo, según el centro, arrasó con puño de hierro y fue decalardo victorioso en 17 estados. La oposición, en las encuestas previas , creía, que ganaría el grueso de las gubernaturas pero, finalmente, solo se quedó con 6.

Los resultados fueron rechazados por la Mesa de Unidad Democrática (MUD), agrupación que aglutina a todas las fuerzas de oposición. Incluso,  la Organización de los Estados Americanos calificó los comicios de ilegítimos por las irregularidades documentadas.

Roderick Navarro es un activista, político y libertario venezolano. Para él, la oposición ha quedado fracturada después de los comicios puesto que 5 de los 6 gobernadores de oposición ganadores accedieron jurar a la Asamblea Constituyente chavista, elegida en otras cuestionadas elecciones, para poder administrar sus estados.

“El régimen de Nicolás Maduro logra con sus aliados internacionales reforzar la idea de que en Venezuela hay una democracia. La MUD recorre el mundo para decir que en Venezuela hubo un fraude pero habiendo reconocido la Constituyente de Maduro, una profunda contradicción que hace ver a esa oposición como cooperante o colaboracionista”, comenta Narro.

“(Los gobernadores de oposición) reconocen a la Constituyente como una institución políticamente legítima y la dotan de la legalidad que no tiene ante Venezuela y los países libres de la región. Esta actitud significa sumisión”, añadió.

Para Navarro, la solución para los problemas de Venezuela reside en la resistencia ciudadana, la mejor manera de poder brindar una solución política que logre sacar al chavismo del poder.

“El país necesita una nueva elite política que conduzca la lucha con determinación y coherencia hasta su libertad. La ruta ya existe: la Constitución de Venezuela contempla mecanismos no-democráticos para solucionar el conflicto que vive el país: la desobediencia civil. Artículos 333 y 350” comentó el activista.

A pesar de las actuales circunstancias, Navarro es optimista y considera que el cambio político en el país sudamericano es una realidad cada vez más cercana.

“Por la resistencia creemos que estamos muy cerca de sacar a Maduro del poder. En ese lapso vemos un país consolidando una nueva democracia, con libre mercado, libertad de expresión y política y un Estado reformándose a una dimensión reducida” concluyó.

 

Santiago Díaz-Dopazo

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