Genocidio asiático

En Myanmar, está sucediendo una limpieza étnica que ha dejado hasta ahora a 600.000 personas sin hogar. Las víctimas son los rohingya, una minoría musulmana en un país de religión budista.

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Hay cosas que se ignoran. Mientras el mundo ve horrorizado los atentados perpetrados por islamistas en lugares como Estados Unidos o Europa, otras regiones lloran en silencio. En Myanmar, la antigua Birmania, un país asiático olvidado por la mayoría de los medios internacionales, está sucediendo un episodio de puro odio que está ocasionando la huida de un pueblo entero, los rohingya.

Esta población musulmana vive en el estado norteño de Rakan desde el siglo 7, según su tradición, aunque el gobierno birmano asegura que se tratan de inmigrantes bengalíes llegados en el siglo 19. Como consecuencia de diversos movimientos secesionistas musulmanes que intentaron independizar la región en la década de los 50, el gobierno de la capital  comenzó una campaña de represión que, con altibajos, ha perdurado hasta nuestros días.

Los rohingya no son reconocidos por el gobierno, por lo cual no cuentan con ciudadanía, no pueden poseer tierras, tienen limitaciones matrimoniales y sus movimientos están restringidos. Esta actitud hacia los rohingyas ha mutado en resentimiento, sentimiento que ha surgido como caldo de cultivo para movimientos de insurgencia.

El pasado mes de agosto, un grupo insurgente rohingya atacó varias estaciones policiacas y militares. La respuesta de las fuerzas del orden fue implacable.  Hasta ahora, más de medio millón de rohingyas han escapado de una actividad militar brutal que inclusive ha sido tildada como limpieza étnica por organizaciones como la ONU o países como los Estados Unidos.

Haikal Mansor es un refugiado rohyngia viviendo en Irlanda. Se dedica al arte contemporáneo y al activismo a favor de su pueblo. Para él, el conflicto actual es una mezcla de múltiples factores.

“Es una combinación de religión, raza y temas geográficos y económicos. La religión es la más importante, ya que los extremistas budistas siempre se refieren y difunden la mentira, el miedo, el odio y la violencia contra los rohingyas, sobre la base de la protección del budismo. Difunden el temor de que el budismo esté en peligro y afirman que si los rohingya no son expulsados ​​o reducidos, un día Myanmar se convertirá en un país musulmán”, comenta Haikal.

Mansor considera que la islamofobia es una de las principales fuerzas que ha desatado la represión en contra de su gente. Esto también se observa en un plano internacional, donde, según el artista, las grandes potencias han preferido mirar a otro lado al tratarse de un pueblo musulmán.

“En Myanmar, hay al menos 20 grupos armados activos que luchan contra el ejército. Nunca han sido etiquetados como ‘terroristas’,  sin embargo, un puñado de rohingya que atacaron a los militares rápidamente se los tilda de “terroristas”. No hay explicación más que la islamofobia que ha envuelto al mundo. En los últimos años, los sentimientos de islamofobia van en aumento. En todos los sectores del público de Myanmar, la islamofobia ha echado raíces”, explica Haikan.

La situación está muy lejos de solucionarse. De acuerdo a Mansor, mientras no haya una respuesta solida por parte de la comunidad internacional, los rohingya seguirán en su perpetuo estado de vejación.

“En el genocidio no se necesita matar necesariamente a un gran número de personas. También se puede aplicar  la matanza lenta, que ya se encuentra en el caso de los rohingya, ya que los rohingya están siendo debilitados sistemáticamente a través de la destrucción de su cultura e identidad, con la prohibición para que puedan tener  atención sanitaria o educación, y se enfrentan al acoso generalizado, la estigmatización y el aislamiento”, añadió.

El gobierno de Myanmar ha sido duramente criticado por ciertos países occidentales. La presidenta del país, ganadora del nobel de la paz, Aung San Suu, no ha mostrado una respuesta efectiva para terminar con la delicada situación. Propuestas para retirarte el premio nobel han sido publicadas y compartidas en redes sociales.

Por su parte, le ejército se ha mostrado inflexible y han defendido en todo momento su cruzada ante lo que consideran, el terrorismo islamista. Ming Aung, comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, considera que las dimensiones del problema han sido exageradas.

Desde su cuenta de Facebook ha defendido la intervención de los militares. Considera que la “instigación y propaganda” han contribuido a crear una información inexacta. Para él, “es una exageración decir que el número de bengalíes que han huido a Bangladesh es muy grande”.

La población de rohingyas es de un millón de personas. Se calcula que más de 600.000 han huido. Los números hablan por si solos.

 

Santiago Díaz-Dopazo

 

 

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