Fuente: Facebook Koudelka: Shooting Holy Land

Koudelka y Baram: Una historia más ante los muros

Uno no tiene la oportunidad de conocer en todo momento lo que sucede detrás de cámaras, pero, en esta ocasión Gilad Baram nos permitió adentrarnos en el mundo de Koudelka: Shooting Holy Land.

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Los trabajos soñados no llegan por arte de magia. Gilad Baram, director de Koudelka: Shooting Holy Land, conoció por primera vez al fotógrafo checo Josef Koudelka en la ciudad de Jerusalén antes de convertirse en su asistente, pero, lo que no sabía, es que ese encuentro sería el comienzo de una amistad que los llevaría a la realización del documental que viera por primera vez a este maestro de la lente frente a una cámara y no detrás de ella.

Gilad Baram es un director israelita que estudió fotografía en la Academia de Artes y Diseño Bezalel en Jerusalén. En un principio, Baram se interesaba por la fotografía documental, pero, a lo largo de sus estudios, sus gustos fueron orillándolo a la temática conceptual. Siempre la había practicado como amateur para disfrutar del medio que lo rodeaba, hasta que una oportunidad única se presentó en su camino.

Así como se conoce sobre su historia universitaria, Baram se tomó minutos de su visita a nuestra ciudad para realizar una entrevista exclusiva en DiarioUP dentro del marco de la Photoweek 2017 que cerró con la presentación de su documental.

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Baram presentó su documental donde pudo platicar con maestros y alumnos de la Universidad Panamericana. | Créditos: Sebastián Escárcega

“Fui lanzado ahí, la vida me llevó hasta allá, ser el asistente de Josef Koudelka y crear algo que en realidad no tuvo nombre por mucho tiempo, pero que llegó a convertirse en una película”, reflexionó Baram.

Antes de juntar caminos con Koudelka, Baram había dejado la academia para viajar y continuar descubriendo el mundo de la fotografía, pero, a su regreso, se percató de que no tenía influencia en el medio porque no se había detenido a estudiar la teoría de la materia. Fue tiempo después que comenzaría a tomar los libros para darse cuenta que el maestro de la lente checa tenía mucho que contar.

“Él era uno de mis fotógrafos favoritos cuando estudiaba –puede ser que el primero- y recuerdo que, después de clases, corría a la biblioteca para tomar todos los libros que tuvieran de Koudelka”, relató el director. “De cierta manera, me proyectaba queriendo ser Josef Koudelka o de su estilo, un fotógrafo viajero, el que no necesitara nada, excepto su cámara”.

Años después se daría su encuentro en un hotel de Jerusalén mientras Koudelka tomaba una copa de coñac. El hombre de 79 años de edad había sido cálido y agradable con el grupo universitario, pero, para la mañana siguiente, con el joven Baram como su nuevo ayudante, la situación no sería la misma. Baram encontraría un Koudelka callado y aislado durante el día. Recuerda que su primer cruce de palabras no fue el que tenía en mente.

“Le pregunté sobre su trabajo de 1968 y me contestó: ‘¿Sabes? Hice entrevistas y unos libros, así que puedes leerlos’. Ese fue el final de la conversación por un buen tiempo”, rememoró el creador del proyecto Surveillance.

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La espalda de Koudelka se puede apreciar durante los minutos iniciales del proyecto. | Fuente: Facebook Koudelka: Shooting Holy Land

Koudelka no necesitaba un asistente; Gilad entendía que, en realidad, lo que necesitaba era alguien que pudiera llevarlo por la ciudad y pudiera traducirle el hebreo. Entonces, fue ahí cuando decidió tomar su cámara para capturar los momentos con su fotógrafo ideal, pero este le respondió lo inadmisible que era hacer imágenes de él. No podía creer que un fotógrafo le hubiera dicho eso a otro o, peor aún, que un maestro como Koudelka se lo hubiera dicho a su alumno en ese momento.

“Tuve una conversación conmigo mismo donde me dije: ‘Está bien, solo le diré al final del día que fue un placer estar con él los últimos días, pero no continuaré’”, comentó Baram. “En la siguiente locación, volví a sacar mi cámara y hubo cierto momento de tensión por mi desobediencia. No dijo nada. Fue ahí el comienzo de lo que sería, cuatro años después, una película”.

El principio del proyecto, tras convencer a Koudelka de participar en él, fue complicado por las sospechas del mismo hacia su nuevo estudiante. Baram cree que eso era normal dado a los eventos que vivió el fotógrafo checo en Europa del Este lo cual lo llevó a ser precavido en cuanto con quién se relacionaba. Para su buena suerte, eso cambiaría rápido por su buena labor y dedicación al proyecto.

Koudelka, a su vez, entendió el motivo del filme gracias al muro de Cisjordania que le trae recuerdos de la Cortina de Hierro cuando aún vivía en República Checa. Los dos artistas tienen claro que la historia ha mostrado que estas estructuras terminan sin cumplir su cometido para, al final, ser derribadas. La muralla construida en Israel se encuentra en un 45 por ciento de su edificación total planeada y cuenta con la adversidad de no hallarse en un territorio que sea reconocido por la comunidad internacional como Israel.

“Los dos fuimos testigos de lo que (un muro) le hace a las vidas de las personas. Es fácil de relacionar y pensar sobre lo que hace a los afectados. En el caso de Israel y Palestina quebranta sus vidas de una manera terrible. Yo, como israelí, pude ver lo que le hace a mi sociedad: la corrompe”, juzgó Baram sobre la barrera de separación, como la llaman los palestinos.

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Las locaciones se fueron dando día con día. | Fuente: Facebook Koudelka: Shooting Holy Land

Esta pared creó en Koudelka una relación muy personal con su yo del pasado. Las comparaciones que hacía con su historia eran fascinantes para Baram, quien, con ello, lograría plasmar su proceso creativo en el cual busca mostrarle al espectador por qué Koudelka está donde está, por qué decidió fotografiar el muro y por qué lo ve de la manera en que lo ve:

“Por ello en el documental hay escenas en que Koudelka habla sobre su pasado y sus proyectos anteriores como Exiles y Prague ’68. Eso es muy importante para entender por qué visita Israel y Palestina, además de entender por qué hace lo que hace”.

El siguiente paso para el director Gilad Baram ya cuenta con un nombre: The Disappeared, un experimento documental que trata de una película hecha por el ejército israelí en la década de los noventas. Las tropas produjeron un filme de acción y drama con estrellas nacionales del momento, además de utilizar helicópteros, tanques y otros objetos militares; mas, por alguna razón, este proyecto nunca salió a la luz después de ser censurada por la misma armada.

“Conversamos con un gran número de personas que participó en esto. A través de sus voces estamos construyendo una historia de esta producción y su colapso”, reveló el cineasta.

A pesar de no indicar una fecha de presentación oficial, Baram explicó que la cinta se basará en las imágenes de la primera película las cuales serán complementadas con las declaraciones del antiguo equipo.

¿Quieres conocer más sobre Gilad Baram y sus proyectos? Aquí puedes encontrarlo.

Jorge Herrera Navas

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