Fuente: Sonia Madrigal, sitio oficial

Siete días fotogénicos

La edición 2017 de la Photoweek reunió en la UP a fotógrafos profesionales que compartieron sus historias para inspirar a los alumnos.

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La semana del 6 al 10 de noviembre se llenó de luz, composición y tiempo para la Universidad Panamericana. La razón fue la realización de la Photo Week UP, organizada por la Escuela de Comunicación de la institución. Múltiples actividades, pláticas e incluso talleres se impartieron para celebrar el arte de la fotografía.

Diversos expositores llamaron la atención de los alumnos a quienes les atrae el tema. Jorge Garaiz, Sonia Madrigal y Jaime Ávila fueron algunos ponentes que presentaron su trabajo y dieron su perspectiva acerca de la imagen.

Construir fotografías

Fuente: Jorge Garaiz/El Mall

El lente de Jorge Garaiz no discrimina, o eso el afirma. Un día puede hacerle una fotografía a una brocheta de mariscos, y al otro retratar a personajes influyentes de México, como Carlos Slim o Carlos Salinas de Gortari. Una sesión de trabajo suya puede tener como protagonista a un bote de crema para la piel, o a un Ferrari del año.

Una trayectoria profesional como fotógrafo de estudio no pasaba por la mente de Jorge Garaiz cuando recién obtuvo un título universitario que lo acreditaba como ingeniero. Sin embargo, la vida se encargó de tenerlo siempre con una cámara entre las manos.

“Uno piensa que hay decisiones equivocadas en la vida, pero cualquier éxito que he tenido en mi trabajo ha tenido como base todo lo que he aprendido”, aseguró el artista durante su participación como conferencista en la Photo Week 2017. “Aprender a hacer todo tipo de cosas es ventajoso, hay que nutrirse”.

El también profesor en la licenciatura de Comunicación UP dio sus primeros pasos en el mundo de la imagen como asistente de fotografía, un papel que recomienda desempeñar a todas las personas que estén interesadas en dedicarse a esta industria.

“La función del asistente es crucial, a pesar de que muchos fotógrafos ya consolidados prefieren no tomarla en cuenta por sentirse autosuficientes. El ego es el peor enemigo del aprendizaje”, comentó.

Como respaldo de lo anterior sirven sus años como Jefe del Estudio de fotografía de Grupo Expansión, en los que siempre se aseguró de contar con el apoyo de becarios cautivados por la foto comercial.

Su día a día como titular de dicho espacio consistía en jornadas de hasta 14 horas para conseguir una sola imagen. El resultado, según afirma, únicamente se podía alcanzar con la labor coordinada de todo un equipo.

Al igual que saber convivir en grupo, Jorge Garaiz tiene claro los instrumentos necesarios para estar satisfecho en el trabajo: la perseverancia, el respeto al trabajo –el gusto por la imagen, en su caso–, y la búsqueda constante de divertirse haciendo lo que en verdad apasiona.

Él comenzó su carrera fotográfica con pocos contactos en la industria y recursos limitados, pero años más tarde vería reconocido su esfuerzo con la obtención de varios Premios de la SPD (Society of Publication Designers) por su labor con Expansión.

“Siempre recuerden, nada se construye de la noche a la mañana”, aconsejó a los asistentes a su charla en el Aula Magna de la UP.

Hoy, el reconocimiento que ha afianzado con su trayectoria le permite dedicarse a construir las fotografías que él quiere, no las que tiene que hacer.

Fuente: Jorge Garaiz/El Mall

Cientos de voces en una imagen

La Photo Week mostraría también otro lado de la fotografía con Sonia Madrigal, quien se ha dedicado a capturar historias punzantes para la vida de la sociedad mexicana.

Sonia Madrigal es una mujer mexicana que ha sabido cómo afrontar los problemas de violencia de género en su país con la ayuda de su cámara. Ella es originaria de la ciudad Netzahualcóyotl, Estado de México, y fue donde inició su camino en la fotografía.

Tuvo su primer formación en el arte en la escuela FARO de Oriente, donde la guio el fotógrafo de calle Mark Powell. Él fue quien le enseñó a poner atención a su cotidianeidad para poder tener el primer contacto con la fotografía.

“Fui recorriendo las calles de ciudad Neza y después recordé una cuestión a la que yo me enfrentaba diariamente cuando iba a la universidad”, explicó Sonia.

Se refería a los largos trayectos que miles de personas deben realizar en el transporte público; a esta gente se le denomina población flotante. Este tema se desarrolló como el trabajo Tiempos Muertos, el cual le dio la confianza para estar cómoda con su cámara en espacios públicos.

A la par de dicho proyecto, la artista comenzó a intervenir fotografías de su propia familia con un especial interés en la construcción de su propia identidad.

Me di cuenta de que la historia de mi familia la encabezaban las mujeres”, mencionó Madrigal al mostrar la imagen antigua de una bebé.

Ella identificó un atractivo por parte de sus familiares hacia las artes, el cual influyó su actual encanto a la fotografía. El trabajo Los espacios del olvido son por dicha razón un homenaje a las mujeres que la criaron y marcaron la mente de la fotógrafa.

El tema de las mujeres siguió a Madrigal en su desarrollo como artista, pues le hizo percatarse de lo necesario que era alzar su voz con respecto a un tema sumamente delicado: los feminicidios.

“Como sabemos, en el país hay una situación bastante alarmante en cuanto al número de casos (de feminicidios), y el Estado de México es donde están sucediendo”, declaró la activista ante el público.

Fuente: Sitio oficial Sonia Madrigal

Al adentrarse en el tema, se documentó y contactó a las familias de las víctimas de los homicidios.

“Yo quería buscar una manera de hablar esa situación que me incumbe por cuestiones de género”, recordó Madrigal.

El trabajo fotográfico La muerte sale por el oriente fue el resultado de su necesidad por denunciar la violencia que las mujeres de su entidad federativa sufren. Mientras que comenzó a fotografiar a mujeres relacionadas con la causa, su pasión por el tema incrementó. Pronto pasó de tener un rol pasivo a otro más activo en el caso.

“Ya no es solamente ir a documentar algo que sucede, sino que también a incluirme porque me siento parte de ello. Siento que me esta afectando a mí. Siento que por ser mujer y por muchas cuestiones, también tengo yo que hablar”, proclamó Madrigal.

Su labor con la lente también la llevó hacia el tema de la violencia de género en relaciones románticas. Expuso dicho asunto a través de una serie de fotografías llamado Te. Estas muestran graffiti en las calles de Nezahualcóyotl donde mensajes de amor se pintan en las paredes. Estos se crean como un gesto de disculpas por parte de un hombre que abusó de su novia.

“El partir de temas de tu cotidiano, puede ser que de ahí es donde nazca un proyecto o una idea”, aconsejó Madrigal a los alumnos y aficionados de la fotografía que formaba el público.

Una fotografía con filosofía de “sumo”  

Si bien Sonia Madrigal fotografía por una causa, Jaime Ávila mostró el otro lado de la moneda. Él ha recorrido distintas partes del mundo, y enfrentándose a retos distinto en países desconocidos.

Jaime Ávila no estudió fotografía, pero eso no le impidió tomar la cámara y aprender a capturar momentos alrededor del mundo. El ahora embajador de la marca Fujifilm se destaca por una fórmula que, inspirada en los luchadores de sumo, lo ayuda a definir su estilo fotográfico.

Ojos, mente y espíritu. Esta combinación es la que da como resultado un trabajo como el que el mexicano pudo lograr en uno de sus proyectos fotográficos más destacados, retratar por 24 horas una ciudad a través de su lente.

Pero, decidió escoger una metrópoli que no estaba ni en su país, ni en su continente; decidió empacar a la tierra del sol naciente.

En Japón, tuvo una barrera con el idioma que al día de hoy no domina, pero eso no le impidió concretar su objetivo de capturar cómo es la ciudad de Tokio en un día normal para sus habitantes.

A pesar de este viaje y distintas experiencias en la fotografía, el profesional de la imagen considera que aún no encuentra una motivación para seguir capturando imágenes.

“Lo que hago es sin causa. No he encontrado una razón para seguir y señalarla a través de mi foto. Lo que hago yo a través de la foto de calle es sacar de contexto las cosas”, apuntó.

Aunque, el fotógrafo tenía más de qué contar durante su conferencia en la Photo Week; también se dedicó a cuestionar acerca de las decisiones que los alumnos toman al retratar con su cámara en modo automático.

“Una decisión también es usar el automático. Si decides confiar en los 100 ingenieros que hicieron el modo automático, eso también es una decisión”, afirmó el administrador de profesión.

Sin embargo, para él esa no es la decisión más emblemática.

“La más importante es si publican o no sus fotos”, sentenció. “Eso habla de un fotógrafo, lo que publicamos o dejamos de hacer”.

Ávila aconsejó a los estudiantes que consideren cuidadosamente que deben fotografiar pues para él, los momentos en que la decisión correctaes no retratarlos.

“Si yo siento que la foto que capturo puede comprometer a esa persona, no la publico”, comentó. “Jamás hago fotos de personas en situación de calle, se me hace super ventajoso. Si no vas a ayudarlo, o hacerlo para señalar algo, es ventajoso. Prefiero darle una botella de agua, que le va a dar más”.

Por otra parte, también apuntó el contraste que existe entre la fotografía de película y la digital. El documentalista amplió sus comentarios sobre las diferencias clave para tener una buena fotografía con la tecnología actual y la anterior .

“Antes, prácticamente tu foto era buena si estaba bien expuesta. Hoy en día hacer una foto mal expuesta es complicado. Hacer una buena foto ya no solo es exponerla bien, tienes que comunicar. A esto yo le llamo tener voz”, señaló.

Finalmente, les sugirió a los alumnos creer en sus habilidades, y que intenten algo innovador. Que encuentren alguna fortaleza y que la exploten.

En el mismo sentido, les recordó que es importante estudiar a los fotógrafos, mas copiar su trabajo. “La intención que le den a sus fotos, más lo que estudien y vayan formando su visión, así como entender su cámara, les dará su estilo”.

Luis Gabriel Ramírez Muñoz

Héctor Tapia Martínez

Elizabeth Téliz Martínez

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