Crédito: Sara Lugo

Polita: la heroína anónima entre los escombros

En sus más de 30 años como mujer-topo, la rescatista mexicana ha acudido al llamado de auxilio sin importar las barreras geográficas.

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La estructura del edificio se ha derrumbado. Cuando tu esperanza se oscurece, una voz te recuerda que sigues aquí, con vida, y que debes emitir señales que comuniquen tu posición. Es Pola Díaz quien acude a tu rescate.

El 19 de septiembre de 1985, arriba de los escombros que cubrían la Avenida Juárez, se mantenía de pie una mujer con cabello corto que sostenía un casco entre sus manos. La gente al verla gritó: “¡Bajen a esa vieja de ahí!“.

Pola Díaz Moffitt descubrió su misión de vida hace 32 años, cuando las circunstancias la llevaron a rescatar a los mexicanos que estaban atrapados bajo los edificios colapsados del Centro Histórico.

Al escuchar aquel grito, supo que el camino para las mujeres rescatistas estaría bloqueado por los prejuicios de género, pero decidió aceptar el reto que el destino le había asignado: “Pude haber ido a repartir comida, pero todo me empujó a ir a rescatar, pues como dice la frase: ‘Ahí donde Dios me ha puesto debo florecer’”.

Dualidad unida

Una persona puede volver a nacer de entre los escombros gracias al trabajo en equipo de hombres y mujeres rescatistas. Las ganas de ayudar se encuentran en personas de cualquier género, edad o profesión.

Las mujeres-topo, apodo que reciben las voluntarias mexicanas, poseen cualidades que complementan la fuerza física y motricidad de los hombres. “Nosotras, las mujeres, no tenemos la misma fuerza que ellos”, explica Pola, “pero tenemos resistencia, estrategia y habilidad que nos pone en igualdad de capacidad”.

La sensibilidad y emotividad propia de las mujeres es la voz maternal que da esperanza a las víctimas. “El que la mujer sea hermana, hija o esposa, la hace ser tierna, delicada y amorosa con la personas a la que ayuda”, expresa Olga De Los Reyes, compañera rescatista de Pola.

Los varones que integran el grupo voluntario al cual pertenece Pola, Grupo Topos Adrenalina Estrella A.C., reconocen que sus compañeras les ayudan a trabajar la parte emocional del problema.

“Admiro su entrega, valor y ganas de ayudar; no vemos género, sino seres humanos solidarios”, comparte Ismael Villegas, presidente de la asociación.

Es el amor al prójimo lo que Pola considera que mueve a los topos, ya sean hombres o mujeres, a brindar sus manos, mente y energía para evitar la pérdida de vidas.

México, siempre presente allá en donde esté “Polita”, como en Oklahoma, EEUU. | Fuente: Cortesía

Salva vidas y rescata esperanzas

El latido de una rescatista no siempre lleva el ritmo de su equipo de trabajo. Llega el momento en que su frecuencia cambia y surgen otras metas.

Pola es co-fundadora de la Brigada de Rescate Internacional del 19 de septiembre A.C., en la cual creció por 20 años, pero descubrió que su misión iba más allá del entrenamiento físico.

A partir del 2009, comenzó a trabajar con el Grupo Topos Adrenalina Estrella, el cual se consolidó como Asociación Civil un año después. En este, ha seguido la preparación espiritual necesaria para despertar el humanismo de México, al mismo tiempo que practica la especialidad de su grupo: el rescate en estructuras colapsadas.

“Polita”, como suelen llamarla sus conocidos, está capacitada en Primeros Auxilios por la Cruz Roja Mexicana, posee 12 años de experiencia en rescate de alpinismo y, aunque la soldadura y corte de metal no son lo suyo, su colaboración ha sido recibida en diversas partes del mundo.

La mujer-topo asegura que no se puede predecir cuándo ocurrirá un desastre natural, pero sí tener la seguridad de que suceda alguno. Ella, al igual que sus compañeros, considera que una preparación integral permitirá ayudar en cualquier circunstancia.

Sin fronteras

La hermandad entre equipos de rescate trasciende más allá de las fronteras. La ayuda de Pola Díaz ha sido recibida por países latinoamericanos, como Chile y Haití; en el ataque a las Torres Gemelas en Estados Unidos; e, incluso, en naciones ubicadas al otro lado del mundo, como Japón.

De todos los viajes realizados, la aventura que más despierta sus emociones es la que vivió en El Salvador: el primer rescate al que acudió fuera de su patria.

Mientras la tierra mexicana se sacudía aquel jueves de septiembre de 1985, un grupo de voluntarios de la Cruz Verde salvadoreña ya estaba robando una ambulancia de su sección y se dirigía con velocidad a la capital del país afectado. A pesar de las enfermedades y asaltos que sufrieron en la frontera, lograron llegar y ayudar en la Ciudad de México.

“Polita” durante una labor de rescate en Filipinas en 2013 | Fuente: Cortesía

Con los ojos llorosos, “Polita” recuerda que, al enterarse de la travesía de sus colegas, ella les hizo una promesa: “Cuando pase algo en tu país, te doy mi palabra que yo voy a ir a ayudar”.

Un año después, el 10 de octubre de 1986, la capital de El Salvador sufrió un sismo de magnitud 7.5 en la escala de Richter. Pola, sin dudarlo, estuvo ahí.

Mamá topo

Cada vez que las noticias sobre un nuevo desastre llegan al hogar de Pola, la mujer topo inicia su análisis dando vueltas frente al televisor. Las personas cerca de ella, especialmente sus familiares, saben de inmediato que la rescatista se está preparando.

Luz Álvarez Villegas, rescatista cercana a Pola, reconoce la entrega de su compañera: “Una mujer que tiene hijos debe estar convencida y preparada psicológica y físicamente para desempeñarse plenamente y no doblegarse emocionalmente”.

Madre de cuatro profesionistas, Díaz Moffitt afirma que su familia ha aprendido a vivir con sus constantes partidas. Su hija mayor, Emilia, la recuerda ayudando en Avenida Reforma, en el 85, a pocos días de su tercer cumpleaños.

“Ella (Emilia) fue el soporte de las hermanas cuando mamá se tenía que ausentar; es la más resistente a todo lo que sucede”, detalla la mujer-topo mientras sonríe cuando habla de su hija.

A pesar de los riesgos y sacrificios de su labor, “Polita” es consciente de que esta brinda enseñanzas tanto a la gente que la rodea como a las personas que ha rescatado a lo largo de su vida: “El amor por mi país, por mi bandera, por su gente y por la humanidad son los valores que deseo transmitir”.

Te invitamos a conocer más sobre este trabajo de investigación realizado por alumnas de tercer semestre de la Universidad Panamericana, para la materia de Periodismo Digital haciendo click aquí.

Fuente: Cortesía

Fernanda Cortés

Sara Lugo

Sandra Martínez

Daniela Rodríguez

Pamela San Martín

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