Crédito: Observatorio Global de Comunicación y Democracia

El Dr. Ángel Manuel Ortiz Marín desmenuza la democracia mexicana

El doctor Ángel Manuel Ortiz Marín señala los problemas del abstencionismo y la representatividad política del país.

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La política es uno de los temas más controversiales para la población mexicana, principalmente ahora que las elecciones de 2018 están a la vuelta de la esquina. Entre casos de corrupción por cantidades exorbitantes de recursos desviados, el surgimiento de personajes como candidatos independientes a la presidencia y sonrisas en spots publicitarios de los que anhelan el poder, la ciudadanía se enfrenta ante una decisión difícil: ¿ahora a quién le toca gobernar a México?
Los comicios se desarrollarán en situación de democracia imperfecta por la combinación de una serie de factores, según explicó en entrevista Ángel Manuel Ortiz Marín.

“Yo señalaría varios, entre uno de ellos está la pobreza. La pobreza es un factor que inhibe las posibilidades de democracia, porque depaupera la posibilidad de que los ciudadanos puedan tener condiciones de bienestar”, esclareció Ortíz Marín, quien forma parte del Consejo Nacional para la Enseñanza y la Investigación de las Ciencias de la Comunicación (CONEICC).

Él explica que el objetivo de la democracia es crear un gobierno que armonice los intereses de la ciudadanía para que estos generen el bienestar. No obstante, la pobreza y los bajos niveles de salud en la mayor parte de la población obstaculizan dicha meta. Asimismo, la concentración de capital en una élite mexicana impide que exista una condición clave para que se desarrolle la democracia: la igualdad.

“En la medida que un país pobre es mal educado, con bajos indicadores de educación, eso da posibilidades de que los ciudadanos tengan una escasa cultura política y sean mucho más fácilmente sujetos a formas de promoción política que no son racionales”, agregó.
Pese a estas limitantes, el licenciado en Periodismo y Comunicación Colectiva por parte de la UNAM aclara que el camino democrático, con todo y defectos, es la única opción que nos queda en manos.
“No hay algo mejor que un estado de democracia. Todavía no hemos logrado llegar a otra forma de organización que no sea la que actualmente se tiene en la gran mayoría de los países occidentales”, opinó.

La representatividad en riesgo

La representatividad es uno de los factores cruciales que componen a la democracia. La ciudadanía mexicana se enfrenta ahora en una encrucijada dentro del tema. Esto se debe a las alianzas entre partidos que se crearon con el fin de lanzar un solo candidato a las elecciones.
Los casos controversiales son los de Ricardo Anaya, quien lidera la coalición Por México al Frente. En esta alianza están el Partido de Acción Nacional, Movimiento Ciudadano y el Partido de la Revolución Democrática. Por otra parte está Andrés Manuel López Obrador al mando de Juntos Haremos Historia. Esta unión se conforma por Morena, el Partido del Trabajo y el Partido de Encuentro Social.

El doctor Ortiz Marín denomina dichos casos como pragmáticos, pues lo que buscaron los partidos políticos fue solo conseguir el canal más práctico para llegar al poder.

“Se ha hecho a un lado la ideología en aras de este pragmatismo electoral, que lo único que busca es desplazar del poder al otro partido. O sea, no hay otra ideología mas que el poder por el poder”, denunció.

Asimismo, el profesor titular de la licenciatura de Ciencias de la Comunicación en la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), señaló que dicha estrategia para llegar a Los Pinos no es nueva. No obstante, lo que resalta en el escenario que México vive ahora es la falta de ideología que sustenta la candidatura de los representantes de cada coalición.

Si no son peras, son manzanas

La Corporación Latinobarómetro demostró en su Informe 2017 del estudio de opinión pública, Latinobarómetro, que en México únicamente hay un 9% de confianza en los partidos políticos. Este escenario no parece alentador para los contendientes de las coaliciones mencionada, entonces, ¿los candidatos independiente tienen oportunidad?

Jaime Rodríguez Calderón (alias “el Bronco”), Margarita Zavala y Armando Ríos Píter son los políticos independientes que han obtenido la cantidad de firma requeridas para poder participar en la contienda presidencial de 2018. Cabe mencionar que aún les falta asegurarse de que entre esos apoyos hayan conseguido un porcentaje de las firmas del electorado en 17 estados distintos. La cuestión es si aún con una candidatura válida podrán ser contrincantes significativos ante Meade, Anaya y López Obrador.

Al respecto, Ortíz Marín estima que los tres personajes no cumplen con lo que un sector de la población, que está decepcionado con las antiguas instituciones políticas, busca en un candidato nuevo. La razón yace en el pasado político con el que el trío cuenta. El maestro en Docencia y Administración Educativa por la UABC, opina que la población aún relaciona al PRI, PAN y al PRD con los candidato que buscan una campaña lejos de esos tres partidos.

“Lo ideal es que esta nuevas figuras que aparecen en la política como estilos diferentes realmente recogieran inquietudes de otros sectores que escasamente se ven representados en los partidos tradicionales”, propuso.

El doctor no considera que un candidato con estas características sea imposible y su prueba es el diputado jalisciense Pedro Kumamoto. Ortíz Marín considera que su éxito se debe a la evidencia de que no tiene una inscripción de algún partido político en su espalda. “Habrá que esperar que lleguen realmente candidatos independientes sin ninguna atadura o sin ningún padrino atrás de sí”, aseguró con respecto a las elecciones presidenciales.

El abstencionismo en 2018

La insatisfacción de la ciudadanía va de la mano con el bajo nivel de cultura política con el que México cuenta, según demuestran diversos estudios. Pocos votan, pero muchos se quejan. En las elecciones presidenciales se ha identificado una alza en el nivel de abstencionismo por parte de la ciudadanía.

De acuerdo con el informe “Atlas de los resultados de las elecciones federales 1991-2009” del entonces Instituto Federal Electoral (IFE), en 1994 se registró un 22.4 por ciento de abstención. Este posteriormente creció a un 36.03 por ciento que aumentó en 2012 hasta un 41.45 por ciento de abstención en los votantes. Ahora debemos esperar los resultados de la cantidad de personas que por circunstancias diferentes no ejercen su derecho y deber cívico.

El doctor Ortiz Marín dijo que dos razones por las que la gente no emite su sufragio son la ignorancia con respecto al rol importante que tiene el voto, así como el hartazgo de la población por el actuar de los políticos.

Las consecuencias de la poca iniciativa para votar se reflejan en la desaprobación que la población tiene hacia el gobierno. El Latinobarómetro también reflejó que entre el 2002 y el 2017 México ha tenido un 20 por ciento de aprobación en promedio a su gobierno.

“Puedes encontrar a un presidente que accede al poder de manera legítima, (…) pero no legitimado por la ciudadanía. O sea, no reconocido mas que por un pequeño sector de quienes fueron los ciudadanos que votaron por él” menciona el antes decano de la Facultad de Ciencias Humanas de la UABC.

Estas campañas electorales presentarán un reto para todos. Los candidatos tienen la tarea de recuperar la confianza de la ciudadanía, así como obtener su aprobación. Por otra parte la población mexicana tendrá que tomar una decisión que para muchos será elegir “al menos peor”. Además, la abstención al voto no es la respuesta, puesto que solo alimenta los defectos que la democracia mexicana tiene.

Elizabeth Téliz Martínez

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