Fuente: El Comercio (Perú)

Lula: Las dos caras de un héroe

El famoso ex mandatario brasileño, Inacio “Lula” Da Silva, se encuentra en problemas al ser investigado por una trama de corrupción realizada por la petrolera estatal Petrobras. Otra empresa brasileña, Odebrecht, ha llenado de corrupción al continente, en países como Colombia, Perú y México

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Hay ídolos que se apagan. Personajes ilustres que, en su momento, fueron artífices de grandes periodos históricos, pero que con el tiempo descarrilan su reputación. En el mundo de la izquierda sudamericana, apellidos como Chávez, Kirchner o Rousseff se han visto envueltos en la polémica. Ahora, uno de los grandes líderes políticos de Brasil, Inacio “Lula” Da Silva, se encuentra en uno de sus peores minutos. La corrupción ha manchado su nombre y amenaza con acabar su carrera política.

Lula fue presidente de Brasil entre 2003 y 2010, en dos mandatos consecutivos. Hombre con un pasado humilde, rayando en la pobreza, trabajó como obrero en la industria automotriz. Ahí comenzó su acercamiento con las agrupaciones gremiales, que lo llevaron a ostentar diferentes puestos en el Sindicato de Obreros, antes de ser nombrado presidente del mismo en 1975 y 1978.

En 1980, el Partido del Trabajo (PT) fue fundado por Lula, otros líderes sindicales y varios intelectuales de ideología socialista. En su manifiesto fundacional, se define como un partido que deseaba cambiar el rumbo del país: “En oposición al régimen actual ya su modelo de desarrollo, que solo beneficia a los privilegiados del sistema capitalista, el PT luchará por la extinción de todos los mecanismos dictatoriales que reprimen y amenazan a la mayoría de la sociedad”.

Su presidencia fue en un éxito en cuanto a popularidad, ya que salió de la administración pública con un 80 por ciento de aprobación. Entre sus grandes logros se encuentran el haber alejado de la pobreza a 30 millones de personas, mejorar la educación y hacer de Brasil la mayor economía de Sudamérica, gracias a las materias primas y el petróleo.

Esta bonanza económica, abanderada por la petrolera estatal Petrobras, escondía un terrible secreto. De acuerdo a la investigación realizada por la policía brasileña y denominada “Operación Lava Jato”, la empresa de hidrocarburos formó parte de una red delincuencial encargada de lavar cantidades millonarios de dinero. Decenas de políticos, empresarios y gente influyente de la sociedad carioca han sido encarcelados por formar parte de esta telaraña criminal. Lula Da Silva también figuró en las investigaciones.

El ex mandatario es acusado de haber recibido, en forma de soborno, un exclusivo Penthouse en Sao Paolo, por parte de constructora OAS, como una muestra de agradecimiento por favorecer con cuantiosos contratos a Petrobras.

El ex presidente de Brasil ha sido imputado y su condena podría ser de 12 años. No puede salir del país y su candidatura para participar en los comicios de este año se tambalea, ya que no se pueden postular personas que se encuentren condenadas a una segunda instancia. La decisión de los jueces todavía se puede apelar, y las esperanzas de Lula están ahora relegadas a sus abogados.

A pesar de todo, Lula sigue siendo un personaje popular en Brasil. De acuerdo a la última encuesta realizada por el diario Folha, de Sao Paolo, la intención de voto para las próximas elecciones presidenciales de octubre, mantiene a la cabeza a Lula, con 37 por ciento. Su perseguidor más cercano, el derechista Jair Bolsonaro, tiene un 16 por ciento.

Corrupción global

La corrupción de empresas brasileñas ha saltado la frontera, este es el caso de la compañía Odebrecht.

De acuerdo a una investigación realizada por el Departamento de Estado de los Estados Unidos, la empresa realizó varios sobornos en diferentes países para adjudicarse contratos de construcción.

Naciones como Ecuador, donde el ex vicepresidente Jorge Glas fue encarcelado, Perú, donde el ex presidente Alejandro Toledo fue detenido o, la investigación que se tiene abierta en contra del ex presidente de Panamá, Juan Carlos Valera, son ejemplos de la podredumbre regada por la constructora. Otros países como Republica Dominicana, Argentina, Colombia y Venezuela se han visto salpicados por la corrupción de este conglomerado.

México también se encuentra en el ojo del huracán. De acuerdo a las declaraciones de varios directivos de la compañía, durante el periodo comprendido de 2010 a 2014, la empresa dio en sobornos 10.5 millones de dólares a diferentes funcionarios mexicanos para verse favorecida con contratos de construcción.

Javier Duarte sería uno de los mayores beneficiarios de los sobornos, al haber dado a Odebrecht el contrato para la construcción del Complejo Petroquímico Etileno III, erigido en Coatzacoalcos y considerada el más grande de Latinoamérica.

Emilio Lozoya Austin, quien fue director de Pemex de 2012 a 2016, ha sido también acusado por directivos de Odebrecht de recibir sobornos por 10 millones de pesos. Durante su gestión se dieron importantes obras que fueron encargadas a la constructora carioca, como el gasoducto “Los Ramones”. Hasta ahora la denuncia no ha prosperado debido a la falta de pruebas documentales que relacionen a Lozoya con los sobornos.

Santiago Díaz-Dopazo

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