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Meade lucha contra los fantasmas del PRI

Meade es un candidato atípico en el PRI. Se hace llamar “ciudadano” y ha tenido experiencia en gobiernos panistas. Sin embargo, su candidatura está siendo dificultosa debido a que no es fácil alejarse de aquello que representa el Partido Revoluciono Institucional

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El PRI busca mostrar un cambio, una mudanza que los ayude a distanciarse de los temas que han ensuciado la administración de Enrique Peña Nieto: corrupción, inseguridad e impunidad. Tan solo la semana pasada cifras oficiales confirmaron que el 2017 fue el año más violento en la historia reciente de México.

Para hacer olvidar estos lastres y lograr recuperar la confianza y el voto ciudadano, el Partido Revolucionario Institucional ha apostado por un hombre de experiencia, preparación académica de primer nivel y que camina con la bandera de la honradez.

José Antonio Meade es un hombre de impecable preparación académica. Dichos conocimientos le han hecho identificarse como un tecnócrata. Economista egresado del ITAM y abogado por parte de la UNAM, obtuvo su doctorado en Economía especializada en Finanzas Publicas por parte de la Universidad de Yale.

Por el lado político, Meade también tiene credenciales que presumir. Sus primeros pasos por la administración pública lo llevaron a ostentar distintos cargos en instituciones financieras. Fue director de Banca y Ahorro, entidad de la Secretaría de Hacienda y formó parte de los ideólogos y fundadores de Financiera Rural, institución encargada del desarrollo de la agricultura y la ganadería. Dentro de esta misma entidad fue nombrado director general.

En 2006, su carrera tomó impulso, al formar parte de Administración de Felipe Calderón como Coordinador de Asesores en la Secretaría de Hacienda. En 2011 sería designado Secretario de Energía y ese mismo año fue investido como Secretario de Hacienda y Crédito Público.

En el presente sexenio fue nombrado, en 2012,  Secretario de Relaciones Exteriores, para luego pasar a la Secretaría de Desarrollo Social en 2015 y luego a la Secretaría de Hacienda en 2016, puesto al que renunció para centrarse en sus aspiraciones de participar en la contienda por la las elecciones presidenciales de 2018.

Sin embargo, no todo son luces en su historial. De acuerdo a una investigación realizada por Animal Político, la Auditoría Superior de la Federación presentó una denuncia a la PGR que acusa a la Secretaría de Desarrollo Social, mientras fue dirigida por Meade y por Rosario Robles Berlanga, de malos manejos por la cantidad de 540 millones de pesos.

En una carta dirigida al medio digital, en respuesta a la nota periodística, el vocero de Meade, Eduardo del Río, negó categóricamente las acusaciones y afirma que “el contenido de la nota referida supera por mucho el derecho a la libertad de expresión con que cuentan los gobernados en un Estado de Derecho, vulnerando (…) los derechos de José Antonio Meade Kuribreña, pues lo ahí manifestado constituye una injuria gratuita a su persona, es por ello que se valorará emprender las acciones legales en contra del portal de noticias”.

Casado, con tres hijos y católico, Meade nunca se ha afiliado a partido político alguno, condición que lo ha estimulado en su imagen, ya que se vende como el candidato “ciudadano”, alejado de las ideologías e intereses de la política tradicional.

Su mayor lastre es que su persona, de experiencia y con una imagen limpia de escándalos y corrupción, viene abanderada por un partido que ha perdido el beneplácito de gran parte de los mexicanos.

De acuerdo al sitio Político.mx, que hace un condensado de todas las encuestas electorales hasta la fecha, Meade y el PRI han perdido apoyo con el pasar de los meses. En julio del año pasado, todavía sin candidato establecido, el PRI gozaba de una enorme ventaja con 31 puntos, su máximo perseguidor, el PAN, contaba con 23. El pasado diciembre, cuando se realizó el último condensado, el PRI había descendido y contaba con 25 puntos, superado por Morena, que tiene 27, y empatado con el PAN.

De igual manera en la última encuesta realizada por El Universal/ Buendía & Laredo, levantada entre el 19 y el 25 de enero, Meade se encuentra en tercer lugar en la intención de voto, con un porcentaje de 16 por ciento. Además Meade es el candidato con menos proyección en reconocimiento de nombre ya que solo el 67% ha escuchado sobre él.

Por su parte, AMLO está a la cabeza con 32 por ciento y lo sigue Ricardo Anaya con un 26 por ciento.

¿La esperanza de México?

Israel Navarro es estratega político, egresado de la George Washington University con un título en Administración Política y fundador de la organización “Diles que voten”, que impulsa el voto de los latinos en Estados Unidos.  Israel platicó con Diario UP sobre José Antonio Meade y sus condiciones como candidato a la presidencia de México.

¿Cuál es la mayor desventaja de Meade en su carrera hacia la presidencia?

Simple y claro: el partido. Básicamente ese es su lastre principal.

Tomando en cuenta los nombres que se barajearon para ser candidatos a la presidencia por parte del PRI ¿Consideras que Meade fue la decisión acertada?

Lo que yo te puedo decir de manera externa, prescindiendo de la información técnica que se obtiene a través de encuestas, es que era la única opción viable para conquistar el voto afuera de la estructura. Pero también es una decisión complicada, ya que pueda generar recelo entre  las estructuras del partido. 

Es decir, el PRI se basa mucho en el sistema de meritocracia y entonces, el hecho que venga alguien externo, designado por la cúpula, puede tener efectos negativos en los sentimientos propios de la militancia. Había gente que también estaba esperando tener oportunidad, pero, por la situación coyuntural, fueron omitidos.

¿La preparación académica y política de Meade puede incidir de manera sustancial en el voto?

Sí, yo creo que para el mexicano es importante tener a alguien preparado, máxime cuando el presidente Peña no ha dado señales muy claras de tener una formación académica muy sólida y tener ese atractivo. Creo que sí es un activo que juega en favor de Meade el tener una preparación inclusive con posgrados en el extranjero.

¿Qué debería hacer Meade para alejarse de la imagen negativa del PRI?

Yo creo que no se puede. Eso viene junto, pegado, una cosa que por más que trate de alejarse y de llamarse ciudadano y tratar de minimizar la imagen del partido, al final, la gente, cuando llegue la boleta, verá su nombre con el logotipo del PRI y ahí es donde la “puerca tuerce el rabo, compadre”. No hay manera de desasociarse de la marca partido.

¿En las presentes elecciones, qué funciona más, las ideas o las emociones?

Cien por ciento las emociones. Hay tres emociones básicas que se puede utilizar en una campaña y que son las que mueven el voto: la ira, la esperanza y el miedo.

En el caso de Meade, lo que él está intentando trabajar es la esperanza. Todos sus oponentes van a manejar la ira y, en el caso de López Obrador,  el miedo será usado en su contra por parte de sus oponentes. Aunque sí hay factores racionales que mueven el voto, en lo general, en términos de estrategia, la emoción siempre determina el tono de la campaña.

 

Santiago Díaz-Dopazo

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