Nrmal 2018: Música a la medida de todos

Así vivimos la novena edición de este festival en el Deportivo Lomas Altas, acompañados de la música de Mac DeMarco, Sleep, Miss Garrison y muchos actos más.

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Sailawway | Crédito: Héctor Tapia

La locución “Entradas agotadas” encabeza el listado de buenos augurios para un festival de música. El día anterior a su novena edición, los organizadores del Nrmal pudieron colocar orgullosos esta frase en su sitio oficial.

Desde antes de las 14:00 horas, del sábado 3 de marzo, cuando el sonido aún no se adueñaba de las bocinas, las personas en el Deportivo Lomas Altas ya se contaban por cientos. Las faldas, los shorts y las mangas cortas (o completa ausencia de estas) rimaban con el pronóstico del clima para la tarde: soleado y sin probabilidad de lluvia.

La música apareció de manera simultánea en los escenarios Black y Tent, con tintes regios y tapatíos. Mientras la tercia jalisciense Norwayy envolvía con su onda cool wave a la explanada principal del recinto, el acento indie –importado a la capital desde la Sultana del Norte– lo ponía Sailawayy.

En ambas presentaciones, el ritmo estuvo marcado por sintetizadores, pero solo fue cuestión de minutos para que comenzara el desfile de instrumentos típico del Nrmal.

Ethics | Crédito: Héctor Tapia

Para el vocalista de Ethics resultó sencillo poner en sintonía sus dedos con sus labios, para expulsar con fuerza las notas guardadas en una trompeta, que sobresalía entre las guitarras por su singular brillo metálico.

Los proyectos emergentes cedieron gradualmente su sitio a actos con una trayectoria más avanzada. La naturalidad de Gustavo Mauricio frente al público encontraba su justificación en la experiencia que ha acumulado en la última década, formando parte de Quiero Club y Zurdok. Ahora, bajo el pseudónimo Sol Oosel, sacó a relucir su práctica.

El Nrmal conjuga año tras año talento mexicano con lo más destacado de la escena underground internacional. Para dar fe de esta mezcla bastó con escuchar cada uno de los golpes que Francisca Straube, de Miss Garrison, daba a su batería, mientras cantaba los temas con los que Chile se hacía presente en el festival.

El atardecer bañó de dorado al Deportivo Lomas Altas, y más de un asistente encontró en este acontecimiento el pretexto perfecto para recargar energía en el área de food trucks. Era posible contar al por mayor a las personas que revisaban de arriba a abajo la lista de puestos de comida.

Miss Garrison | Crédito: Héctor Tapia

¿Resultaría apropiado el choque cultural de escuchar el sonido austriaco de Leyya mientras se disfrutaba de un choripán argentino? Afortunadamente, no existía una respuesta incorrecta a esta u otras preguntas similares.

Hasta antes de las 18 horas, el público del festival parecía estaba claramente separado en bloques. A los pies del escenario saltaban cientos de personas con las canciones de Essaie Pass; detrás de las cabinas de audio jugaban decenas más con los dálmatas, labradores y schnauzers, que corrían libremente por el césped, y por último, refugiados por la sombra de los árboles, descansaban familias enteras.

Con Los Gaiteros de San Jacinto se borró cualquier división entre asistentes. Las gaitas, los tambores y el acordeón provocaron el cruce de piernas imposible de evitar cuando al cuerpo lo invade una cumbia, y el baile es el único remedio.

“¿Dónde está escrito que los metaleros no podamos echar fiesta con un buen cumbión?”, aseguró Pedro Zavala, quien gozó de los ritmos indígenas de Colombia, mientras esperaba el turno de Sleep en el escenario Black, un par de horas más tarde.

El sold out alcanzado el día anterior comenzó a hacerse notar desde las 20:00 horas, cuando la luna llena aún lucía un tono amarillento. La multitud se extendía a lo largo y ancho del deportivo y la razón detrás de esto se podía leer en varias playeras que figuraban entre los espectadores: Mac DeMarco.

Mac DeMarco | Crédito: Héctor Tapia

El músico canadiense regresaba al Nrmal después de cinco años –cuando Monterrey era la sede del festival. Con 11 temas propios y un cover de Under the Bridge, de The Red Hot Chilli Peppers, el artista recompensó a los fanáticos que desde temprano se aferraban a un lugar en primera fila.

Un joven de nombre Arturo perdió su tenis izquierdo durante la presentación, pero a cambio se llevó el recuerdo de haber compartido la música de su ídolo en directo.

El Nrmal es un juego de contrastes y su edición 2018 no fue la excepción. Sleep mandó al olvido el ambiente relajado de DeMarco con la fuerza del doom metal. Los guitarrazos del trío estadounidense llegaron acompañados del slam que animó a que algunas personas hicieran crowd surf a merced de la multitud.

En esta ocasión, la celebración de la música underground, que juntó a talento emergente con trayectorias consolidadas, únicamente duró un día en el Deportivo Lomas Altas.

Sin embargo, esto no impidió que la jornada nos dejara momentos para la posteridad, como ver a unos padres cargando en hombros a sus hijos durante los primeros minutos del domingo, mientras se dirigían a la salida.

Martha Roncero nos lo dejó claro: “Jamás es demasiado temprano para enseñarles el amor por la música”.

Sleep | Crédito: Héctor Tapia

Héctor Tapia Martínez

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