Sueños en aprietos

La administración de Donald Trump quiere terminar con el DACA, el programa que ha permitido que cientos de inmigrantes puedan continuar con su vida en los Estados Unidos.

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Llegaron a los Estados Unidos cuando eran unos niños. En ese país crecieron, estudiaron, hicieron amistades y se han desarrollado laboralmente. Para ellos, la nación norteamericana es su hogar. Ahora todo peligra.

Una de las las prioridades de la administración de Donald Trump ha sido la inmigración. Dentro de su plan existen varias medidas que buscan reducir, a niveles históricos, el flujo de inmigrantes dentro del país.

Entre las disposiciones del Gobierno destacan la contratación de diez mil nuevos agentes dentro de la Inmigration and Customs Enforcment (ICE), agencia encargada de arrestar a indocumentados, o la construcción de un muro fronterizo con México, obra que tendría un valor de 21 mil 600 millones de dólares, de acuerdo a información de Reuters.

Pero la cuestión que ha sido más criticada en el interior de Estados Unidos y que ha causado fuertes debates políticos es la que tiene que ver con los “dreamers”, individuos que llegaron de manera ilegal al país con una edad entre los 0 y los 15 años.

En 2012, el entonces presidente Barack Obama lanzó un programa llamado “Acción diferida para los Llegados en la Infancia” (DACA, por sus siglas en ingles) que brinda garantías a estas personas. El esquema permite a los dreamers trabajar sin temor a ser deportados, obtener un número de seguro social, tramitar una licencia de conducir, entre otros beneficios.

El pasado mes de septiembre representó un momento de angustia para las 800 mil personas que se han visto beneficiadas por el DACA. Trump, a través del Departamento de Estado, anunció que el programa se encontraba en sus últimos momentos y prohibió que más inmigrantes pudieran procesar nuevas solicitudes para entrar en el mismo. La fecha tentativa para rescindir el programa era este 5 de marzo.

La justificación para finalizar el programa tiene muchas vertienes. Trump y varios republicanos consideran que el DAC es ilegal, debido a que no da legalidad en sí a los inmigrantes, sino que es una herramienta para regularizar su situación pero no para asentarla. Otros puntos  negativos del programa son que quitan puestos laborales a los verdaderos americanos,  o que provoca la llegada de mayor inmigración ilegal, de acuerdo al periodista de ultra derecha, John Hawkins.

En una buena noticia para los dreamers, el Tribunal Supremo rechazó la determinación del Gobierno para finalizar  el programa, por lo que el tema tendrá que ser discutido finalmente en el Congreso. Es una pequeña victoria para los “soñadores” pero la verdadera batalla por sus derechos apenas comienza.

Una visión directa

Christopher James llegó a los Estados Unidos de recién nacido, su madre es catalana y su padre inglés. Ahora tiene 27 años, se dedica a la política y es el secretario de operaciones de la California National Party, en su filial de Los Ángeles, ciudad en la que ha vivido siempre.

“Estados Unidos significa un lugar donde cualquier persona debería poder acceder a oportunidades que podrían no estar disponibles para ellos en sus países de origen. Es un lugar de libertad y democracia. Y es un lugar donde todos deberían tener derecho a la vida, la libertad y la búsqueda de la Felicidad” comentó Christopher a través de Whatsapp.

Con  la llegada de Trump, este inmigrante ha visto un aumento de los episodios de racismo en Los Ángeles, tanto en su persona como con sus amistades. Para él, el futuro de los dreamers se enfrentará a varias adversidades.

“Si bien no se sabe qué hará después (Trump), lo que ha hecho hasta ahora ha sido todo menos positivo, con respecto a los dreamers. Después de amenazar con terminar con el DACA, poniendo a cientos de miles de soñadores en riesgo de inmigración, ha estado intentando utilizar a los inmigrantes como fichas de negociación (rehenes) para obtener lo que quiere” explicó Christopher

La lucha para defender los derechos de los dreamers es una que se debe librar por varios frentes, pero el político tiene especial importancia, de acuerdo a Alex Acaro, un joven instalado en Nueva York, de ascendencia venezolana y peruana, que está afiliado al partido Demócrata y trabaja en el grupo mediático ABC.  El forma parte del segmento de inmigrantes denominado “Bebé ancla”, personas que nacieron de padres sin ciudadanía y que gracias a sus hijos, pudieron conseguirla.

“El método más eficiente en este momento es la revolución cultural y política que está ocurriendo en todo el país. Tenemos activistas de todo tipo luchando uno al lado del otro por causas ajenas. Un frente unido hacia el cambio”, comentó Alex

Los dreamers no están solos, como lo prueban los diversos actos de solidaridad que se han sucedido en los últimos meses. Universidades como Yale, Harvard, Columbia o Stanford han presentado planes para que sus estudiantes dreamers puedan continuar con sus estudios sin ningún problema. En el mundo de la farándula, varios son los artistas y actores que también han mostrado su repudio al actuar de Trump en el tema, como Mark Ruffalo, Cher, Jarel Leto o Camila Cabello.

“Una buena parte de la población es pro-DACA. El problema es la minoría de las voces estadounidenses que actualmente tienen el poder. Los grupos de Alt-derecha y supremacía blanca están dominando Washington en este momento”, comentó Alex

Los dos jóvenes coinciden en que el problema central es Trump. Su administración se encuentra enfocada en encontrar acciones vistosas que ayuden a levantar la popularidad del presidente, quien principios del año se encontraba con un nivel de 38% de aprobación, la más baja registrada en la historia, de acuerdo a la agencia Gallup. La inmigración es su carta fuerte para mantenerse dentro del radar de la opinión pública.

En Estados Unidos, el 17 por ciento de la población es de origen latino, lo que la convierte en la primera minoría en el país, con casi 53 millones de personas. California es el estado con mayor concentración de latinos, con 14 millones y cuenta con las ciudades más pobladas con esta minoría, como Los Ángeles, con 5.8 millones y San Bernardino, con 2.1 millones de acuerdo a datos del Pew Research Center.

California es la entidad con el PIB más alto de la nación, con un Producto Interno Bruto de 2.5 billones de dólares, lo que convertiría a esta zona norteamericana en la sexta economía del mundo por encina de países como Francia, Brasil o India, de acuerdo al California Department of Finances.

Las mencionadas características económicas y democráticas han hecho que surjan movimientos políticos alternativos como la California National Party (CNP), que se autodefine en su página web como “Un frente unido por una plataforma progresiva que hará crecer la economía de California, protegerá a su gente y preservará y defenderá nuestro entorno natural”

Su objetivo a corto plazo es obtener mayor autonomía para California y a largo plazo, la independencia del estado sobre los Estados Unidos. En su agenda tratan temas como salud, crecimiento económico, igualdad e inmigración.

“Consideramos a los dreamers californianos. Son parte importantes de nuestras comunidades y su deportación perjudica a las familias de California y daña nuestra economía” explicó la agrupación política vía correo electrónico.

Si el DACA fuera finalmente eliminado, los costes económicos para Estados Unidos serían significativos. De acuerdo a un estudio realizado por el Center of American Progress, la terminación del programa le restaría a Estados Unidos 460 mil 300 millones de dólares en PIB durante la próxima década y la pérdida de 685,000 trabajadores cualificados.

La CNP propone una reforma migratoria en California que se centra en la economía y que permite que los inmigrantes puedan tramitar sus papeles de ciudadanía si logran comprobar haber trabajado durante 5 años en el Estado. Sus prioridades para con la inmigración van de la mano con la cultura y el desarrollo saludable de la entidad.

“Esperamos ofrecer permisos de residencia que prohíban a cualquier californiano poner en peligro a los titulares de permisos. Esencialmente, un permiso de residencia de California le permitiría a su titular trabajar y vivir en California legalmente, independientemente del racismo que emana de (Washington) DC. No los protegería de los federales, pero les permitiría a las personas trabajar y vivir en California y ningún agente o funcionario del estado podría perjudicar a los titulares de los permisos de ninguna manera” comenta la CNP.

Los dreamers no están solos y su lucha esta lejos de terminar.

Santiago Díaz-Dopazo Domínguez

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