Un nuevo líder global

China, liderada por su presidente Xi Jinping se ha convertido en una de las grandes económicas del mundo y en una potencia militar. A través de la filosofía de Xi, buscan convertirse en actor internacional de peso.

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El panorama internacional ha tenido cambios de gran resonancia en los últimos años. De ser un espacio unipolar, donde el único punto de poder era representado por la hegemonía de los Estados Unidos, el escenario ha mutado a uno multipolar, donde la vieja Rusia ha renacido como un actor de influencia y donde ha aparecido un nuevo contendiente que, lento pero seguro, se alza desde una posición de bonanza económica y militar: China.

El país más poblado del mundo, con mil 379 millones de personas, de acuerdo al Banco Mundial, cree haber encontrado a un líder con la suficiente capacidad  para dirigir y moldear al gigante asiático de acuerdo a su filosofía política: Xi Jinping.

El nacido en Beijing, de 64 años, estudió Ingeniería Química en la Universidad de Tsinghua, para luego realizar un doctorado en Marxismo en la misma casa de estudios.  En 1974 se afilió al Partido Comunista de China y se desempeñó en varios cargos, como gobernador del estado de Fujian, ubicado en la costa con el Mar de China Meridional, secretario del partido en Shanghái y organizador de los Juegos Olímpicos de Beijing, en 2008. Finalmente, en 2013 fue confirmado como presidente de China, después de ostentar por un año el cargo de Secretario General del partido.

El 11 de marzo de 2018, la Asamblea Popular China aprobó una enmienda constitucional que elimina las limitaciones en mandatos, por lo que Xi Jinping puede continuar con su gobierno sin restricción temporal alguna. Con ello, su poder se ha afianzado.

Bajo el gobierno de Xi, China ha alcanzado unos niveles de crecimiento económico sin precedentes. Su Producto Interno Bruto ha registrado un crecimiento del 40 por ciento en la última década y tiene un crecimiento anual de 7 por ciento, de acuerdo a datos de Trading Economics.

China también se ha convertido en un país puntero en cuestiones de innovación y de desarrollo tecnológico y científico. Solo en 2016, fueron registradas 3.127.900 patentes en esa nación y 6.997.600 registros de marca en esa nación. De acuerdo a una investigación del Fondo Monetario Internacional, en 2016 el país asiático destinó el 2.11 de su PIB en temas de innovación  y 56.2 por ciento de su desarrollo tiene que ver con temas de investigación científica y tecnológica.

“El mandato de Xi podría considerarse como el intento de culminar la obra de Mao Zedong: alcanzar económicamente a los EEUU, recuperar una posición influyente a nivel internacional e “integrar” de manera efectiva a las minorías étnicas en el país” comenta Anna Ferrer, historiadora y editora de la revista especializada en Asia, Yuanfang Magazine..

China también enfrenta dificultades que pueden debilitar sus previsiones para el futuro. Uno es la cuestión demográfica. EL gigante asiático cuenta actualmente con 241 millones de ancianos, pero de acuerdo a perspectivas de la ONU, en 2050 un 35 por ciento de la población se encontrará en la tercera edad. Con esto se registraría una completa inversión de la pirámide poblacional que tendría efectos negativos en la fuerza de trabajo y, por tanto, en el desarrollo del país. Esto es alimentado por la política del hijo único y un desbalance entre hombres, con 710 millones y mujeres, con 668 millones.

“Para contrarrestar el envejecimiento de la población, la medida más destacada fue la abolición de la «política del hijo único» para intentar aumentar la natalidad, así como la persecución de aquellas mujeres que permanecen solteras después de los 27 y la invitación a que las universitarias tengan un hijo y se casen entre los 24 y los 29” explica Anna

La deuda de china también es un tema en el que los expertos llaman a poner atención. En 2016, la nación china contaba con un  porcentaje de deuda de 248 por ciento con respecto a su PIB, es decir, dos veces más grandes que su Producto Interno Bruto que es de 11,2 billones de dólares.

El Pensamiento de Xin

En el país asiático, la filosofía y los ideales de su presidente forman parte de la constitución de la región. Su pensamiento político, económico, social, militar y ecologista fueron desarrollados extensamente durante el 19 Congreso Nacional del Partido Comunista de China, que se llevó a cabo el 18 de octubre del 2017.

El documento redactado de la cumbre, que fue traducido por la agencia de noticias estatal Xinhua, pone énfasis en tres temas trascendentales para comprender la visión de Xi.

El desarrollo económico es esencial para el futuro de China. Para el mandatario, el crecimiento debe darse a través de la agricultura, la infraestructura, la urbanización, la innovación y la tecnología; todo bajo el paraguas del libre comercio y la cooperación internacional.

“Seguimos comprometidos con la nueva filosofía de desarrollo, adoptando el enfoque correcto para el progreso, y esforzándonos por transformar el modelo de crecimiento”, comentó Xi frente a los miembros de su partido.

De acuerdo a Xi, el sistema político se basa en un socialismo democrático, donde prevalecen los valores democráticos en temas comerciales y se conjugan con un sistema ideológico socialista. La democracia se puede ver en el liberalismo económico y, el pensamiento socialista, en el unipartidismo.

“No es, en ningún caso, una concepción “occidental” de la democracia: aunque se supone que existen varios partidos, la condición que deben cumplir para presentarse a las elecciones es ser leales al Partido Comunista Chino y no cuestionar su liderazgo al frente del país” menciona Anna

“Hemos desarrollado activamente una democracia socialista y avanzado en un gobierno basado en el imperio de la ley. Hemos intensificado la construcción institucional en todos los ámbitos para hacer avances integrados en la dirección del partido, el funcionamiento del país a través de la participación dela  gente y hemos mejorado continuamente las instituciones y los mecanismos por los cuales el Partido ejerce su  liderazgo”, declaró el presidente.

Para Xin, el liderazgo de China tiene que también respaldarse con el poderío militar. El país oriental es el segundo que más gasta en cuestiones bélicas, solo por debajo de los Estados Unidos, con un desembolso anual de  millones de dólares de acuerdo al Ministerio de Finanzas Chino.

“Con miras a realizar el sueño chino y el sueño de construir un poderosos aparato militar, hemos desarrollado una estrategia para los ejércitos bajo las nuevas circunstancias, que se han traducido en esfuerzos para modernizar la defensa nacional y  las Fuerzas Armadas”

“Su papel en Siria y con Corea del Norte se puede interpretar como ejemplo de este intento de “ser alguien” en política exterior. Asimismo, su postura en conflictos territoriales con India, Japón o en el Mar del Sur de China es de “marcar territorio”, pero no pasará de simples acciones de marketing de cara a consumo interno, como alguna de las escaramuzas en el Himalaya. También va a seguir en la línea de extender su influencia económica por África y América Latina, como una manera también de obtener recursos y consolidar su condición de potencia económica” finaliza Anna.

 

Santiago Díaz-Dopazo

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