Loyola-Chicago: Una cenicienta inesperada

Un año repleto de sorpresas en el Big Dance de la NCAA. Loyola impresionó al mundo en la locura de marzo y ha quedado en el corazón de todos.

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Un título en la Conferencia del Valle de Missouri le concedió el pase directo a la Universidad de Loyola-Chicago a la recta final de la NCAA. Pocos esperaban que tuviera alguna oportunidad de seguir avanzando, pero en dos ocasiones, la chicharra ha estado a su favor y ahora el mote de “cenicienta” no detendrá a los jugadores ni a sus fanáticos.

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Loyola tiene su primera participación en un March Madness desde hace más de 30 años. | Fuente: Facebook Loyola University Chicago

El viaje comenzó con el alza del trofeo de Missouri, el cual devolvió a los Ramblers a un March Madness desde 1985. En la final que se disputó el campeonato de la conferencia, el equipo de Chicago venció 65-49 a su similar de Illinois State y, con ello, la quinteta del coach Porter Moser alcanzó una marca de 28 partidos ganados por 5 perdidos.

Antes de esta victoria, la comunidad universitaria de Loyola no conocía mucho de sus compañeros, fuera de las pancartas colocadas alrededor del campus y las promociones que realizó el colegio por llamar la atención de los jóvenes hacia el baloncesto.

El resultado obtenido hasta ahora ha sorprendido incluso a distintas personas de la comunidad escolar como Adriana Caballero, estudiante de Ciencias Políticas en Loyola.

Loyola no es una universidad reconocida por sus grandes atletas e increíbles equipos. En Damen, que es el edificio donde los estudiantes pasan la mayor parte del tiempo, hubo comida gratis y pantallas para que todos pudiéramos ver el histórico evento”, relató la alumna.

Esto no solo favoreció al departamento deportivo, sino a una cantidad considerable de alumnos que no tenían una identidad marcada con relación a su casa de estudios: había una ausencia de unidad en torno al “Loyola vibe”; en cambio ahora se respira una sensación de orgullo.

Clasificados en el ranking número 11, la primera misión de la escuadra de la ciudad del viento sería ante los Hurricanes de Miami, quienes se posicionaron en el escaño seis de la región del Sur.

En un encuentro de alarido, los dirigidos por Moser nunca bajaron los brazos y fue en los últimos segundos cuando lograron alargar el sueño.

“La gente se volvió loca. Hubo maestros que cancelaron clases a la hora del partido y alumnos que simplemente no fueron a sus clases con tal de ver el partido”, comentó Caballero. “La mejor anécdota que he escuchado es sobre un profesor de Historia que envió un correo a sus alumnos avisando que la clase estaba cancelada porque se estaba haciendo historia y todos deberían verlo”.

Posteriormente, vino el desafío contra un mejor sembrado: Los Volunteers de Tennessee, número tres del Sur.

En este encuentro, los Ramblers tuvieron una motivación extra: la presencia de la hermana Jean Dolores-Schmidt, de 98 años de edad, quien es una figura de la institución no solo por su larga trayectoria laborando en la misma, sino por su experiencia como basquetbolista cuando la escuela aún era religiosa y solo para mujeres.

“Su popularidad se debe principalmente a que siempre camina alrededor de la escuela saludando a todos los estudiantes o sentándose con ellos para platicar, pero siempre sonriendo”, contó la también la aspirante a la vicepresidencia del consejo de alumnos de la universidad.

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La hermana Jean se unió a los festejos del Torneo MVC con los jugadores y la comunidad de Loyola. | Fuente: Facebook Loyola University Chicago

La hermana Jean reza con el equipo antes de los partidos y los aconseja con base en lo que ve durante los calentamientos y en el estudio de juegos previos, en los que analiza conceptos como técnica y fortalezas de las escuadras contrarias.

Caballero, a su vez, describió por qué es una integrante esencial de este conjunto de jugadores liderados por Donte Ingram: “Es una excelente representación del equipo: dulce y religiosa, pero también inteligente, observadora y crítica”.

El representativo de Loyola salió, el pasado 17 de marzo, a la cancha y, con el apoyo de la afición y las palabras de la hermana Jean, se sobrepusieron a un feroz equipo de Tennessee que dio la vuelta al luminoso con 21 segundos por jugar. Para mala suerte de los Volunteers, esos segundos restantes fueron eternos.

La quinteta de Illinois se impuso 63-62 con el enceste de Clayton Custer y los festejos en Chicago no se caracterizaron por su ausencia. Uno de los lugares más concurridos fue el Bar 63, nombrado así tras el único campeonato nacional de Loyola, en 1963.

“Fue una situación y un sentimiento de película. En general, había muy pocas personas que creían que podíamos ganar contra Tennessee, pero ya habíamos visto a Loyola anotar en los últimos segundos antes, así que todo era posible”, recordó Caballero. “Los últimos cinco segundos del partido fueron increíblemente silenciosos y, cuando Clayton anotó, todos estallaron en gritos, saltos y festejos”.

Los basquetbolistas regresaron el domingo siguiente a casa para un pequeño descanso antes del encuentro del Sweet 16 ante Nevada y las celebraciones continuaban. Hubo un evento para darles la bienvenida en el que cientos de estudiantes hicieron un pasillo desde la puerta del autobús hasta la entrada del gimnasio para reconocer a los jugadores.

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Moser llegó al cargo de coach en Loyola en el año 2011. | Fuente: Facebook Loyola University Chicago

En punto de las 19:00 horas del día hoy, desde el Philips Arena en Atlanta, la manada de lobos de Nevada recibirá a los Ramblers y en Loyola ya no se sienten como el sembrado número 11 que no tiene oportunidades en las eliminatorias.

“Expertos de la disciplina creen que es muy poco probable que Loyola siga avanzando, pero nosotros confiamos en que existe la posibilidad de que estos jugadores den la sorpresa este año”, finalizó Caballero.

Jorge A. Herrera Navas

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