El secreto de una buena foto de Alfredo Pelcastre

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Para el fotógrafo Alfredo Pelcastre, el secreto para hacer un gran retrato es claro: “Me enamoro de los personajes, no importa si es mujer u hombre. El efecto enamoramiento cambia tu comportamiento, empiezas a interesarte en todas las cosas que te pueden hacer afín a esa persona, te tienes que olvidar en algún momento un poco de tus prejuicios”.


Este artista mexicano, nacido en la capital del país, y profesor de la Canon Academy, compartió con DiarioUP un poco de su historia y algunas recomendaciones para capturar imágenes de nivel profesional.

 

¿Cómo entraste al mundo de la fotografía?

Estaba estudiando en La Salle, y me encantaba. Llegué a trabajar a casa de Federico Gama, que es un fotógrafo muy importante. Ahí me tenía lijando sus puertas porque estábamos construyendo su casa, y luego, luego dije ‘Esto no es para mí’, y yo por evadir, le dije que mejor le ayudaba a cargar su maleta de fotografía y Federico me dijo ´Perfecto’, pero yo no quiero tener un ignorante como asistente, así que terminé la preparatoria y empecé en la Activa de Fotografía.

 

¿Cuál tipo de fotografía es tu favorita? 

Yo tengo la ventaja de ser fotógrafo de profesión y es por eso que pude estudiar cada tipo de foto, pero definitivamente, la fotografía de retrato es mi favorita. Y es raro que soy muy destacado en el retrato, pero nunca he ganado nada.

 

¿Hoy en día con el fácil acceso a cámaras y fotografía digital, qué es lo que haces diferente? 

En la actualidad, en México, me parece que el índice de analfabetismo es muy bajo, todos saben escribir y, sin embargo, no por eso son poetas. Lo que hace la diferencia es estudiar, el rigor. Hay jóvenes haciendo cosas muy padres a través del teléfono, pero vamos a ver si no, con el tiempo, se diluye.

 

¿Qué elementos tiene que tener una foto para que sea buena para ti? 

Puedes juzgar una imagen de forma subjetiva y objetiva (técnico, conceptual y que funcione para el medio). Al principio, deshacerte de tus fotos es como deshacerte de un hijo, pero entre más tiempo pasa, vas siendo más carnicero y vas botándolas más fácil. 

 

¿Cuál ha sido tu trabajo fotográfico favorito? 
Hay unas fotos que hice para el periódico Milenio para el Día de las Madres que me vuelve loco, tuve mucha libertad creativa y el resultado me fascina.

¿Cuál es tu proceso de planeación?

El secreto de una buena foto es información, respondiendo el qué, quién y el para qué, y tomando en cuenta que el medio condiciona el discurso. Esto significa que hay cargas implícitas cuando se suma un cabezal. No es lo mismo la revista Quién que la revista Expansión. Como autores, tenemos que asumir la carga. Responder esas preguntas te hace consciente de cómo tu imagen podría tener muchas lecturas. Si quieres separarte de lo común, tienes que invertirle más tiempo a la preproducción (desde preparar el equipo hasta tener una pose que te ayude a decir lo que quieras).

 

¿Cómo le hacer para que no se refleje en las imágenes los prejuicios previos respecto al personaje que vas a fotografiar?

Trabajo mucho con los personajes, me comunico de forma tonal y lumínica. En la fotografía no hay medias tintas, lo peor es eso. Tienes que crear una empatía si es posible, si no es crear un choque cuando esa es tu línea editorial, le puedes dar las connotaciones que quieras a tu objetivo. 

 

¿Qué opinas de trabajar con creativos en una agencia de publicidad?

Yo creo que la fotografía es un acto colectivo, me encanta la aportación de ideas, es muy enriquecedor. Entre más te quede claro lo que vas a hacer y para qué, es mejor. Soy una persona muy respetuosa en el trabajo de los demás, pero si hay buenos argumentos y nos convencemos de forma positiva, me gusta, siempre y cuando no nos censuremos. Todos tenemos perspectivas distintas y si puedo conocer las demás personas, me encanta. 

Paulina Jiménez

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