Vaivén 2018: flores, calor y sonido

Música de distintos géneros, ritmos y voces se apropiaron de Jardines de México el sábado 28 de abril. Justice y Zhú encabezaron el festival.

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Denise Gutiérrez interpretando temas de Hello Seahorse! | Crédito: Héctor Tapia

La carretera al mediodía, un vehículo compartido con amigos y su cajuela repleta de tiendas de campaña y sleeping bags son el presagio de un fin de semana memorable. El único elemento que falta en la fórmula, la música en vivo, corre por parte de la cuarta edición del Vaivén.

Este evento se distingue de los demás desde que los asistentes ponen un pie en su sede morelense, Jardines de México. El asfalto y los graderíos habituales de los festivales capitalinos desaparecen, para dar sitio a diferentes especies de vegetación y fuentes con espectáculo de luces incluido.

Quien también se hace presente como un integrante más del cartel es el calor. La temperatura en Tehuixtla es de 37º durante el set de Caloncho, cuyo “Derroche de felicidad” se vive encima y debajo del escenario. No sorprende el desfile de bermudas, shorts y hasta trajes de baño que muestra el público.

En los festivales, la música no es cenicienta. La gente baila y disfruta en los jardines florales por cinco horas más después de la medianoche. Aunque los hay quienes se despiden del Vaivén una vez finalizado el turno de Justice, cuando fuegos artificiales pintan el cielo de rojo al ritmo de All You Need Is Love de The Beatles.

El adiós es similar a la llegada, pero a la carretera ahora no la ilumina el sol, sino los faros de los automóviles. Y aún queda una pregunta más por resolver para los viajeros provenientes de la capital: ¿regresar a casa en las primeras horas del domingo o emprender el rumbo a Acapulco para alargar la fiesta en la playa?

A continuación te contamos de los actos más destacados para DiarioUP en esta cuarta edición del festival Vaivén.

Sabino

Para un artista que toca durante las primeras horas de un festival es inusual reunir a cientos de personas a los pies del escenario, aunque para Sabino se está haciendo costumbre.

Vaivén reafirmó lo que el Vive Latino y el Pal’Norte pusieron sobre la mesa: los carteles del 2018 tienen los brazos abiertos para el rap, y el “Sab-Hop” (ritmo autodenominado por el músico tapatío) es en gran medida culpable, un culpable al que hay que agradecer.

Los aficionados a otros géneros musicales no pudieron resistir la curiosidad al ver a Sabino. El estereotipo del rapero pelón con cara de malo no va con su estilo, pues él prefiere llevar el cabello hasta los hombros, usar unas gafas de pasta gruesa y colgarse una guitarra eléctrica cuando una canción la requiere.

Sabino y su beat movieron al público de arriba para abajo | Crédito: Héctor Tapia

Aunque lo anterior parezca contradictorio, la coherencia acompaña al cantante a lo largo de su set. Sobre advertencia no hay engaño, y él no se cohíbe al admitir que toda su vida quiso ser rapero, pero las circunstancias de su día a día lo llevaron por otro camino.

Son precisamente los detalles de lo cotidiano los que permiten que su lírica conecte con el público. La gente del Vaivén sincronizaba sus manos en el aire con el beat, mientras que Sabino les contaba sobre sus problemas amorosos, su forma de divertirse, sus complejos y –por qué no– de aquella vez que adelgazó y tuvo que renovar su guardarropa.

Youngr

El término one-man-band le hace justicia a este artista británico. Sobre el escenario está solo, pero no mal acompañado: lo rodean baterías, teclados, sintetizadores, guitarras y cuanto instrumento más al que pueda ponerle sus manos encima.

A lo largo de la jornada del Vaivén, las pistas de canciones ya producidas fueron protagonistas en los sets de DJs, quienes mezclaban unas con otras para generar nuevos ritmos. Sin embargo, con Youngr sucedía algo distinto, ya que imprimía una personalidad propia a cada melodía.

La hora que duró su participación en el festival -que se sintió eterna, mas no pesada- sirvió como evidencia de que el joven de Mánchester está exento de ser considerado un simple artista de covers.

Su rendición de “Sweet Disposition”, originalmente interpretada por The Temper Tramp, comenzó una ola digna de estadio de futbol, y no se extinguió hasta varios segundos después de finalizado el tema.

Las sonrisas que Youngr dedicó al público no se limitaron a su tiempo en los reflectores, pues los asistentes tuvieron la oportunidad, durante el resto de la noche, de codearse con él entre los jardines florales, y llevar a casa una selfie de recuerdo.

Héctor Tapia Martínez

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