Ricardo Anaya en un evento durante enero. Fuente: Facebook oficial.

El joven en busca de la silla más grande

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Ricardo Anaya Cortés ha estado en el ojo de la esfera pública desde hace tres años, cuando ascendió a ser dirigente Nacional del PAN (Partido Acción Nacional).

Fue entonces cuando incursionó en los hogares de los mexicanos con miles de spots en los que supuestamente se promocionaba la agenda del partido, cuando realmente solo aparecía él ante la cámara impulsando su imagen personal.

Sin embargo esos tiempos parecen lejanos. Hoy en día en la mente de los electores se le visualiza como el candidato de una alianza entre partidos hasta hace poco irreconocible:  una coalición entre Movimiento Ciudadano (MC), y la fuerza tradicional de izquierda mexicana, el Partido de la Revolución Democrática (PRD).

Más allá de estas características de la unión llamada  “Por México al Frente”, Anaya Cortés tiene una cualidad que lo distingue del resto de sus contrincantes: es el único aspirante a la presidencia que no ha tenido relación alguna con el partido político del presidente Enrique Peña Nieto, el Partido Revolucionario Institucional (PRI).

Anaya, nacido el 25 de febrero de 1979, en Estado de México, terminó por ser más queretano que mexiquense, pues arribó a esta entidad desde pequeño.

Terminó su carrera como abogado en la Universidad Autónoma de Querétaro en 2002 en la cual recibió mención honorífica. Para cuando se graduó Anaya, ya había sufrido su primera derrota como político, pues perdió una diputación que buscaba con 21 años cumplidos.

Pareciera que este fue su último descalabro, pues desde entonces no haría más que subir la escalera hacia el poder.

En 2003 se convirtió en el secretario particular del gobernador de Querétaro,  Francisco Garrido, y cinco años después se consolidó como coordinador de Desarrollo Humano del Gobierno Estatal.

Querétaro no solo lo marcó como estudiante y político, sino también como novio,  esposo y padre. Se casó en 2005 con Carolina Martínez, a quién conoció en esta tierra,  y en 2008 tuvieron al primero de tres hijos, Santiago.

Dos años más tarde nació su segundo hijo,  Mateo, y ascendió a ser Presidente del Comité Directivo Estatal del PAN.

El 2012 marcó la vida del candidato de la coalición “Por México al Frente” por dos acontecimientos:  el nacimiento de su única hija, Carmen, y su designación como diputado plurinominal por Querétaro

Pero su  búsqueda por el poder no acabaría  ahí. En 2014 se consolidó como presidente de la Cámara de Diputados y en 2015 se alzó como presidente nacional de los blanquiazules, apoyado por el entonces dirigente partidista, Gustavo  Madero.

Su meteórica carrera le ha generado el apodo del “Chico maravilla”. Para comentar acerca de cómo es el candidato presidencial más allá de su figura como político,  el secretario general del brazo joven del PAN en la capital del país, conocido como Acción Juvenil, Rodrigo Miranda calificó Anaya Cortés como un caso ejemplar.

“Es un joven entusiasta.  Ha venido en una carrera en ascenso, de una velocidad impresionante,  por las habilidades y capacidades que tiene. Es un joven que realmente conoce lo que es el sacrificio,  y lo que es el éxito gracias a la constancia y el trabajo”, apuntó en entrevista.

Respecto al mismo tema, la candidata de “Por México al Frente” a la alcaldía de Miguel Hidalgo, en la Ciudad de México, Magui Fisher, considera que Anaya es una persona ordenada con ideales y enfocada en lograr sus objetivos.

“Creo que es un hombre muy bien intencionado. Un hombre de muy buena fe  y muy buena intención, que además tiene mucha firmeza”, aseveró. “ No me parece que sea una persona que solamente tiene buenas intenciones,  sino que es alguien capaz de lograr muy buenos proyectos de bien, pero con inteligencia”.

La candidatura de Anaya Cortés es sostenida por la asociación con el PRD, antes competidor del PAN. A pesar de las polémicas, Fisher defendió  esta alianza, aseverando que es una suma de buenas voluntades e ideas en las que coinciden los partidos, pero sin perder sus principios, ni valores.

Además, consideró que los comicios de 2018 no se tratan de doctrinas o creencias.

“La elección no es sobre ideologías.  Esta elección es sobre cómo podemos cambiar el régimen, cómo podemos hacer que el sistema político funcione  para que los ciudadanos vivan mejor y eso no se trata de ideologías”, valoró.

En línea con esta temática,  Miranda también defendió la coalición.

“El  Frente surge a partir de una coyuntura nacional. Tenemos al peor gobierno en la historia del país,  los índices de mayor violencia y criminalidad en toda la historia del país fueron en 2017. Había que ponernos de acuerdo,  porque si seguimos con nuestras diferencias ideológicas de café, no íbamos a llegar a nada”, culminó.

Respecto a algunas  críticas hacia Anaya que afirman que solo está viendo por su propia carrera política,  e inclusive que había secuestrado a todo el PAN por querer imponerse como candidato presidencial,  Fisher aseveró que la realidad es otra.

“Esas son palabras de quienes quieren debilitar el PAN. en realidad,  el PAN es un partido verdaderamente democrático, no hay un partido más democrático que el PAN”, señaló.

También contrastó cómo opera su partido,  y sus competidores.

“(En) El PRI funciona finalmente el dedazo. En Morena, la voluntad unipersonal de Andrés Manuel López Obrador.  En el PAN, pues hay un conjunto de decisiones colegiales y hay un respeto, una normatividad interna que esencialmente es democrática”.

Sin embargo integrantes del PAN, como Ernesto Cordero, piensan lo contrario.

“El Frente acabó con la posibilidad de que el PAN regresara a los Pinos en el 2018, en particular su presidente, Ricardo Anaya. Lo que toca Anaya lo incendia, por algo le dicen el cerillo”, apuntó el aun senador blanquiazul en 2017.

En estos momentos, Anaya quisiera que esas fueran las críticas más duras contra su persona.

Desde finales del 2017, el periódico El Universal reportó que el candidato del Frente aparentemente lavó dinero para Manuel Barreiro, un empresario queretano.

Según esta acusación Anaya habría comprado un lote industrial, a través de una empresa de la que es dueño, por 10 millones de pesos y posteriormente lo habría vendido en 54 millones de pesos a una empresa fantasma.

Aunque Anaya trató de explicar lo sucedido en un video en sus redes sociales, el candidato no se pudo reponer de dichas acusaciones, y para muestra un botón: según la encuesta de El Financiero -solo contando la votación efectiva, eliminando los indecisos- Ricardo Anaya bajó en marzo 3 puntos respecto a febrero (cuando explotó el escándalo).

Y en los últimos días ha sumado nuevos señalamientos.  El día 7 de junio se subió un video a Youtube en el que supuestamente el hermano menor de Barreiro declara los mecanismos por los cuales estaban ayudando al candidato frentista.

El contenido multimedia termina con una frase del presunto hermano de Barreiro afirmando que en caso de que ganara Ricardo Anaya, se les abriría el cielo.

Ahora, a menos de 7 días para la elección,  Ricardo Anaya tiene otro grave problema: las encuestas.  En ningún momento se ha puesto por encima del candidato favorito,  según las intenciones de voto publicadas por oraculos.mx, Andrés Manuel López Obrador.

De acuerdo con la tendencia histórica,  el porcentaje de intención de voto por el  candidato del PAN, PRD y MC jamás ha superado el 30 por ciento de preferencias,  mientras que López Obrador no ha bajado del 36 por ciento.

¿Será que Ana ya podrá remontar?  La elección aún está por definirse;  el candidato de Morena ya ha perdido elecciones a pesar de su ventaja en las encuestas.

En 2006 se encontraba arriba en las preferencias electorales y perdió por medio punto porcentual contra un candidato del PAN, Felipe Calderón.

Veremos si el más joven podrá sentarse, el día 1ro de diciembre, en la silla más codiciada del país.

Gabriel Ramírez

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